Norwin Solano. LA PRENSA/ARCHIVO/M. ESQUIVEL

El drama de los buzos “A todo pulmón”

El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) y el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) presentaron ayer el documental titulado A todo pulmón, el cual recoge el drama que enfrentan los buzos miskitos en Nicaragua y Honduras.

El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) y el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) presentaron ayer el documental titulado A todo pulmón, el cual recoge el drama que enfrentan los buzos miskitos en Nicaragua y Honduras.

A criterio de estos organismos, la situación en la que laboran los buzos viola sus derechos humanos. Incluso arriesgan sus vidas.

La abogada de Cejil, Marcia Aguiluz, resumió que, aunque la actividad del buceo es privada, los controles que se ejercen por parte de las autoridades estatales en ambos países no son suficientes.

Las personas afectadas no tienen seguro social y, en caso de accidentes, no tienen derecho a una pensión ni acceso a un tratamiento adecuado.

“Es una realidad muy compleja”, sostuvo Aguiluz.

ESTADO DE BRAZOS CRUZADOS

La representante de Cejil señaló que existe un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el cual revela que en la zona de la Mosquitia hondureña y la Costa Atlántica nicaragüense existen unos 4,200 buzos con algún grado de discapacidad.

Esas cifras son “verdaderamente alarmantes”, según admitió Aguiluz.

Pero lo que más preocupa al Cejil es observar “cómo una realidad tan compleja pareciera que no llama a las autoridades del Estado a tomar medidas integrales para garantizar la salud de esas personas”, para que las empresas que se lucran con la actividad pesquera puedan hacer cambios.

Norwin Solano, funcionario del Cenidh, indicó que en Nicaragua la Ley 613, que da la seguridad y protección a los buzos, establece que esta actividad se debe eliminar en tres años a partir de la promulgación de la legislación, en 2007.

“A la fecha ya debemos ir viendo el esquema de trabajo para implementar esta normativa. Eso representa la sustitución de la pesca por buceo por otra actividad que no afecte el empleo entre los miskitos”, indicó.

Ibania Blandón, responsable de políticas y normas del Instituto Nicaragüense de la Pesca y la Acuicultura (Inpesca), refirió que el buceo artesanal es el más complicado, pues las personas que se dedican a estas labores pueden zarpar de cualquier punto donde no se pueden verificar las medidas de seguridad ocupacional.

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