Perforadora reanuda trabajos para sacar a mineros

Tras una detención prevista de 12 horas, una perforadora retomó este miércoles su labor para llegar al local donde están atrapados desde agosto 33 mineros, los que desde esta semana reciben ya entrenamiento para enfrentar a la prensa cuando sean evacuados.

MINA SAN JOSE, Chile /AP

Tras una detención prevista de 12 horas, una perforadora retomó este miércoles su labor para llegar al local donde están atrapados desde agosto 33 mineros, los que desde esta semana reciben ya entrenamiento para enfrentar a la prensa cuando sean evacuados.

Por la tarde, la alcaldesa de Caldera, Brunilda González, se reunió con un grupo de parientes de los mineros y anunció que el jueves, en el tribunal de Caldera, 27 de las 33 familias presentarán una demanda civil contra el Estado y la empresa San Esteban, dueña de la mina, por presunta negligencia y omisión que desembocaron en el accidente.

Cada familia pedirá una indemnización de al menos un millón de dólares, dijo la alcaldesa, y agregó que un juez determinará cuánto pagarán de ese total el Estado y la empresa.

Explicó que tras el accidente los alcaldes de la zona se dividieron tareas para ayudar a las familias, correspondiéndole a su localidad de Caldera, donde queda la mina, la asesoría legal. Dijo que las otras seis familias no han decidido si se suman a la demanda o presentan otras por separado.

Señaló que se busca «de verdad hacer una medida ejemplarizadora para que un país que vive de la minería tenga un antes y un después, y que se exprese en la dignidad de los trabajadores de la minería. Veintisiete millones (de dólares) para este país que tiene una riqueza en minería, es nada».

La municipalidad no es parte de la demanda.

Miembros del equipo de rescate dijeron que en breve llegará a la mina, en la región de Atacama al norte del país, una gigantesca grúa que puede cargar hasta 400 toneladas y que ayudará en la labor de elevar tubos de acero de 12 metros de largo y que se usarán para «encamisar», o reforzar, los tres túneles que perforan tres distintas máquinas.

Una de ellas, la llamada T130, o Plan B de rescate, paró su perforación el martes a las 18.30 y la reanudó a las seis de la mañana de este miércoles, dijo René Aguilar, subjefe del operativo para sacar a los mineros.

La parada fue para colocar un reforzamiento a los cuatro martillos de la perforadora y así evitar que se caigan o aflojen, como sucedió en al menos cuatro ocasiones la semana pasada, explicó Aguilar.

Aguilar ha dicho que una vez que alguna de las tres máquinas llegue al punto final de su túnel se decidirá cuál de ellos se encamisará, colocando, de abajo hacia arriba, los tubos que facilitarán el desplazamiento de una jaula o cápsula de acero en que uno a uno serán izados los mineros desde el socavón en que quedaron atrapados el 5 de agosto, a 700 metros de profundidad, por un derrumbe en la mina de cobre y oro.

Los tubos se soldarán en la superficie, en unidades de 24 ó 36 metros formadas por dos o tres tubos, que se introducirán por presión en el túnel hasta abajo, y de allí empezarán a subirlas hasta la superficie, ha explicado Aguilar.

Por su parte, Alberto Iturra, jefe de un equipo de seis sicólogos en contacto al menos dos veces al día por vídeo conferencia con los mineros, indicó que desde esta semana, y a pedido de los propios obreros, están ofreciendo un taller de una hora al día sobre cómo tratar con la prensa una vez que salgan.

Son talleres de «conversación, ensayo, práctica» y también habrá entrevistas simuladas, dijo Iturra.

«Todo lo que hemos hecho lo piden ellos», dijo y agregó que ninguno ha dicho que no desee enfrentar a la prensa.

Los mineros, además, ya reciben desde la semana pasada un taller de una hora de enfermería básica, para enfrentar golpes, heridas y fracturas, y tienen una sesión de entrenamiento físico, mientras trabajan por turnos para retirar piedra pulverizada y barro que genera la perforadora T130, y que cae abajo.

Los trabajadores mueven con una máquina cargadora, que estaba en el socavón, unas ocho toneladas métricas de desechos cada día y la desplazan hacia una zona a unos 200 metros, dijo Andrés Sougarret, jefe del operativo de rescate.

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