Filadelfia en plan grande

Después de hundirse a siete juegos de los Bravos a la altura del mes de julio, nadie sospechó lo que los Filis de Filadelfia serían capaces de hacer.

Por Edgard Rodríguez C.

Después de hundirse a siete juegos de los Bravos a la altura del mes de julio, nadie sospechó lo que los Filis de Filadelfia serían capaces de hacer.

Y aun cuando adquirir a Roy Oswalt resultaba alentador, el problema en la tropa de Charlie Manuel parecía mucho más grave, como para creer que podría ser solventado por un lanzador que llegaba con 6-12 desde Houston. El problema era de inconsistencia pero también lesiones.

Observen este detalle: en 2008, cuando también ganaron el banderín del Este, los Filis contaron con cuatro peloteros titulares que jugaron por lo menos 145 partidos, cuatro lanzadores que abrieron 30 desafíos y cuatro relevistas que tuvieron más de 70 apariciones sobre el box.

El año pasado, cuando de nuevo se llevaron el gallardete, el staff no estuvo tan saludable, pero seis de los peloteros titulares jugaron por los menos 150 juegos. Este año, sólo Raúl Ibáñez y Jayson Werth, van a llegar a 150 juegos, mientras otros 18 fueron al menos una vez a la lista de lesionados.

Y a las enfermedades, que afectaron a fichas claves como Chase Utley, Jimmy Rollins, Ryan Howard, Plácido Polanco y Carlos Ruiz entre otros, se unió la inconsistencia de varias piezas importantes como Ibáñez, Cole Hamels, Brad Lidge, quien parecía incapaz de recuperar el equilibrio emocional.

No obstante, a partir de aquel momento los Filis ganaron 46 de sus siguientes 63 partidos (46-17) y para despejar dudas, en septiembre la aceleración fue al extremo de acumular 20-5, destronando a los Bravos y capturando por cuarta vez seguida el título de la siempre difícil División Este de la Liga Nacional.

Carlos Ruiz comenzó a batear, Cole Hamels recuperó su consistencia, Oswalt brilló con 7-1 y 1.76 desde su llegada de Houston y el “as” Roy Halladay hizo lo de siempre, meter el brazo a fondo para atrapar 21 éxitos, con cuatro lechadas y nueve recorridos completos, mientras Lidge respondía a la confianza del manager Charlie Manuel.

Ahora que los playoffs se aproximan, los Filis están saludables, crecidos y más hambrientos que antes. Además que, después de haber perdido la última Serie Mundial a manos de los Yanquis, hay un afán de venganza en su corazón, que seguro intentarán disipar ahora.

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