SAO PAULO/AFP
La favorita en los sondeos para ganar la Presidencia de Brasil en los comicios del domingo, Dilma Rousseff, cerró ayer su campaña en Sao Paulo junto al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con quien llamó a los brasileños a elegir la continuidad y prometió erradicar la miseria.
“Delante de ustedes asumo el compromiso de erradicar la miseria y de hacer de este país una nación y pueblo desarrollados”, lanzó Rousseff a varios miles de personas congregados en un acto la ocasión, a los que instó además a “elegir a la primera mujer presidenta de Brasil”.
Bajo una lluvia persistente y acompañada en el palco por el popular mandatario que la designó candidata del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), la ex ministra repitió una y otra vez su “orgullo” de haber participado en el gobierno de Lula, que condujo al país a un fuerte crecimiento económico.
“Queremos que Brasil entero esté compuesto por una clase media fuerte, consumidora y pujante”, exclamó Rousseff de pantalones negros y cazadora roja (los colores del PT), junto al Presidente, él mismo con un gorro rojo. El “domingo vamos a mostrar nuevamente que este país democrático sabe hacer sus opciones (….) tanto que ocho años atrás eligió el cambio y la esperanza como Presidente de Brasil”, sostuvo.
El cierre del acto estuvo a cargo del presidente Lula, quien dejó a un lado el traje y la corbata y en un discurso netamente de campaña en el que enfervorizó a la multitud, manifestó su apoyo a Rousseff y al candidato a gobernador de Sao Paulo, Aloisio Mercadante.
Lula recordó algunos logros de su gobierno, principalmente la capitalización de Petrobrás mediante emisión de acciones por unos 70,000 millones de dólares que culminó este lunes con la salida de los papeles de la estatal a la bolsa de Sao Paulo, y se explayó en elogios a su candidata. Rousseff “tiene historia, tiene compromiso, conoce los sinsabores de haber luchado contra el régimen militar”.
Rousseff podría obtener la victoria en primera vuelta el domingo, ya que según los últimos sondeos del instituto Ibope reúne 50 por ciento de las preferencias electorales y tiene una ventaja de 22 puntos porcentuales sobre su rival socialdemócrata, José Serra.
RETO DEL GOBIERNO
El Gobierno que resulte electo el próximo domingo tendrá el desafío de convertir al país en potencia petrolera, consolidando la explotación publico-privada a través de la estatal Petrobras.
Autosuficiente en petróleo, con una producción media diaria de casi 2.6 millones de barriles a través de la firma pública de capital abierto, Brasil tuvo la bendición de descubrir yacimientos submarinos que podrían más que triplicar sus actuales 14,000 millones de barriles de reservas probadas de crudo.
Pero la dificultad para la extracción de ese petróleo, ubicado en algunos yacimientos a más de 7,000 m de profundidad bajo una gruesa capa de sal, supuso que la mayor economía latinoamericana reformara su modelo de explotación. Según el nuevo modelo, que aún debe ser ratificado por el Congreso en 2011, el Estado permanecerá como dueño del crudo extraído y las empresas que ganen las licitaciones para operar los campos petroleros serán remuneradas con parte del petróleo.
Durante el cierre de campaña, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, recordó algunos logros de su gobierno, principalmente la capitalización de Petrobrás mediante emisión de acciones por unos 70.000 millones de dólares que culminó con la salida de los papeles de la estatal a la bolsa de Sao Paulo, y se explayó en elogios a su candidata.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A