Las isletas de Granada enamoraron, en los años 50, el lente de la cámara de los cineastas extranjeros, que utilizaron sus paisajes para filmar La llamada de la muerte . Ésta es una de las primeras producciones de ficción hechas en Nicaragua. Poco después se realizó otra llamada El rapto del sol , esta vez el escenario fue la colonia Managua antes del terremoto.
Para Rossana Lacayo, cineasta nicaragüense, y Marcio Vargas, director de la Cinemateca de Nicaragua, actualmente la aparición del vídeo digital ha democratizado el cine.
Los cineastas nicaragüenses luchan por sobrevivir ante los altos costos de producción, pasando de trabajar en cintas de 35 milímetros, que es lo que comúnmente se usaban en las salas de cine, y de 16 milímetros en el cine móvil durante los 80, al vídeo analógico y después digital.
Este año esa llamada democratización dio buenos frutos para el cine nacional. Primeramente está la producción de la película La Yuma, de Florence Jaugey, después de 21 años de producido el último largometraje en el año 1988 llamado El espectro de la guerra , de Ramiro Lacayo.
El cineasta Rafael Vargarruiz cuenta que después de La llamada de la muerte y El rapto de Sol se realizaron otras producciones como Milagro en el bosque, que es la historia de Santo Domingo dirigida por Margarita Álvarez y Felipe Hernández.
Además obliga a aquellos directores extranjeros que deseen producir cine en Nicaragua a contratar el 50 por ciento de artistas nacionales.
PRIMER INTENTO
Señorita es la primer película nicaragüense y se realizó en 1973. La producción es totalmente nacional. Rafael Vargarruiz, su director y guionista, afirma que se inspiró en una canción de Juan Manuel Serrat titulada Falta un cuarto para las diez. La producción es un cortometraje con una duración de 18 minutos y fue realizado en blanco y negro.
Cuenta la historia de una joven que vive una relación prohibida por sus padres. Las escenas se realizan totalmente en un ambiente interior, en el cuarto de hotel, donde la joven acaba de sostener relaciones sexuales con su novio y posteriormente empiezan a aflorar los sentimientos de culpa.
La película es muda y utiliza la simbología surrealista para hacerse entender. Fue exhibida en cada uno de los cineclubes de las universidades de la época, con mucho éxito.
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“Un grupo de mexicanos vino a realizar sus películas en nuestro país, en donde participaron los actores y actrices nicaragüenses del cuadro dramático de Radio Mundial, porque en ese tiempo era el auge de las radionovelas”, expresó Vargarruiz.
También dijo que estos artistas participaban en la radio, el teatro y en ese momento incursionaron como extras en el cine mexicano.
Entre las estrellas de la época estaban Pilar Aguirre, Hugo Hernández Oviedo y Blanca Amador.
Sin embargo no fue hasta 1973, después del terremoto, que se realiza la primera producción completamente nacional llamada Señorita, dirigida por Rafael Vargarruiz, según los registros de la Cinemateca de Nicaragua.
Marcio Vargas asegura que Señorita es el primer experimento de cine en nuestro país y es un corto con clara influencia de Luis Buñuel, cineasta surrealista español, con una crítica a la Iglesia y burguesía de la época.
Posteriormente con el triunfo de la revolución sandinista fueron tomadas las instalaciones de Producine, empresa que tenían los cineastas mexicanos en Nicaragua y se fundó Incine.
El objetivo de esa época, según Vargarruiz, era proyectar la revolución. Se empezaron a realizar noticieros en cine, documentales, cortos y largometrajes.
LA ÉPOCA DORADA
Durante los años 80, según Marcio Vargas, hubo mucha promoción del cine nacional. Y es cuando países como España y Cuba dieron apoyo técnico y equipos.
Fue en esta época que hubo la mayor producción fílmica, llegando a elaborarse al año unos treinta documentales, así como unos veinte cortos y finalmente de dos a tres largometrajes.
Romualdo Alemán, antiguo trabajador de Incine y actual restaurador de la Cinemateca de Nicaragua, en esta misma época, en los años 80, se transmitían informaciones a través de noticieros en formato de 35 milímetros para describir el contexto de guerra en Nicaragua, éstos eran exhibidos en casi todas las salas de cine antes de empezar a presentar una película comercial.
De igual manera recuerda que el cine llegó hasta los pueblos y ciudades más remotas de nuestro país. A través del llamado cine móvil se exhibía los noticieros y las películas en formato de 16 milímetros. El objetivo principal era informar y entretener a los compañeros que participaban en la Cruzada Nacional de Alfabetización, en los cortes de café e incluso a los combatientes.
“Esa actividad era muy arriesgada, incluso tuvimos dos bajas en el equipo del cine móvil, pero debíamos cumplir la misión”, señala Alemán.
Algunas de las producciones que se destacan en los ochenta son: Que se rinda tu madre, dirigida por Fernando Somarriba; El esbozo de Daniel y El espectro de la guerra, escritas por Ramiro Lacayo y dirigida por Mariano Marín; El hombre de una sola nota, el corto más reconocido internacionalmente de Frank Pineda; y Mujeres de la frontera, de Iván Argüello.
Marcio Vargas apuntó que Nicaragua fue escenario de películas hollywoodenses como Walker, protagonizada por Alex Cox, ésta fue una producción millonaria, además de las locaciones utilizaron nuestros técnicos para el área de producción.
Otra que fue éxito internacional fue Alsino y el Cóndor, de Miguel Littin. Esta película fue nominada a los Premios Oscar como mejor película extranjera.
Según la cineasta Rossana Lacayo, en los años 90 se cerró Incine. Bajó la producción cinematográfica, pero se siguió con mucha dificultad haciendo algo de cine independiente. La mayoría de los cineastas y realizadores de este país se dedicó a los documentales, “porque es el género que más apoyan las fundaciones y organismos no gubernamentales”.
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