Cerca de cuatro mil familias indígenas, de la Región Especial Wangki Whita y Bukawas, en la Costa Caribe nicaragüense, podrían caer en crisis alimentaria, pues el 60 por ciento de sus cosechas se perdió a causa de las fuertes lluvias.
Además, se estima que el cinco por ciento de las viviendas de esta región indígena está totalmente destruido, otro 40 por ciento de las viviendas está inundado y el 80 por ciento de la población requiere ser evacuado.
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Pese a estas condiciones, el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) aún no aprueba la solicitud de declarar el sitio como zona de emergencia, según refirió el jefe de Gobierno de la Región Especial, Primitivo Centeno.
Centeno afirmó que enviaron la solicitud al Sinapred el pasado 15 de septiembre, porque esta región es afectada directamente por la crecida del Río Coco y Bocay.
“No nos han respondido, allá ninguna institución ha llegado a asistirnos, hay unos cuantos puestos de salud, pero no hay medicamentos y con estas inundaciones los niños y toda la gente se enferma de calentura y gripe, de eso tenemos bastante”, indicó Juan Pablo Pérez, presidente de la comunidad mayangna Sauni Bu.
Hasta el 1 de septiembre de este año, según los datos preliminares, se habían perdido 3,528 manzanas de cosecha.
De arroz, por ejemplo, se perdieron unas 634 manzanas, de maíz se perdieron 1,101 y de yuca y musáceos se destruyeron alrededor de 1,793 manzanas.
Las inundaciones por lluvia en esta región han afectado a 23,378 habitantes (un poco más de cuatro mil familias aproximadamente) de las comunidades de mayangnas Sauni Bu, Miskito Indian Tasbaika Kum y Kipla Sait Tasbaika, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
Con estas pérdidas, aún no cuantificadas económicamente, las comunidades indígenas se ven afectadas, pues no tendrían suficiente suministro alimenticio.
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