BUENOS AIRES/AFP
El adoctrinamiento policial de 45 niños, de 9 a 14 años, que hasta desfilan con chalecos antibalas en la turística ciudad patagónica de Esquel (sur), generó ayer una polémica en Argentina, donde existe una iniciativa similar en el distrito de Misiones (noreste). “Es para que saquen al policía que hay en su interior”, justificó el capellán policial de Esquel, el sacerdote católico Adrián Mari, encargado de la preparación de los menores.
Poco después de la divulgación de la noticia, Héctor Castro, ministro de Gobierno de la provincia de Chubut, donde está Esquel, informó que las autoridades decidieron desplazar a Mari. Castro indicó que el sacerdote “no contaba con ningún aval de ningún organismo oficial para realizar este adoctrinamiento policial a menores en la ciudad de Esquel, por lo que se tomó esta decisión y además hay en marcha una investigación”.
Antes, el subsecretario de Derechos Humanos de Chubut, Juan Arcuri, había advertido que la iniciativa del capellán transgredía la legislación provincial sobre la infancia y la adolescencia.
Unos 45 niños y niñas acuden todos los sábados al Casino de Oficiales de la policía de Esquel para recibir la instrucción a cargo del capellán Mari.
En Misiones, fronteriza con Brasil, existen 27 agrupaciones de policía infantil cuya meta es “ocupar el tiempo libre de niños y niñas de 6 a 14 años de edad, para complementar la educación integral de los jóvenes, fortaleciendo valores individuales y grupales.
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