CORRESPONSAL/GRANADA
- Hasta ayer, parte del tramo carretero de Granada-Masaya lucía igual, luego de se derrumbara.
El alcalde de Granada, Eulogio Mejía, dijo que sólo esperaba la respuesta de las autoridades del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI).
Los pobladores del lugar demandaron que el cierre que hicieron a lo largo de más de un kilómetro de la vía se suspenda, porque esto está ocasionando pérdidas económicas.
Aún no me han avisado nada sobre el tema de la vía y en este caso de los pobladores hay que comunicarlo a la Policía, dijo Mejía.
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El cierre de un tramo de la carreta Granada-Masaya, luego de ocurrir un derrumbe el pasado lunes, ha causado pérdidas económicas en los negocios que hay en ese sector.
Un restaurante, comiderías y hasta un puesto comunitario de agua potable están sin acceso, también una familia que trabaja con taxis no puede sacar los vehículos del lugar.
Por el gran hueco que hay en la carretera, la Policía de Tránsito cerró la vía -para evitar un accidente- desde el kilómetro 43 y medio hasta el 45.
Primero usaron conos y vallas, pero ayer pusieron cintas amarillas, lo que dejó totalmente incomunicados a los pobladores. La señora Luz María Silva Mondoy dijo que sus hijos trabajan con taxis y no hay por donde entrar ni salir del lugar.
En esta misma casa hay un puesto de agua para la comunidad de El Capulín y La Laguna, pero ante la situación los pobladores que sufren escasez del vital líquido no han podido entrar para comprarla.
Cabe decir que en este sector son aproximadamente ocho familias las que están atrapadas entre las dos vallas de cintas amarillas que puso la Policía ayer.
“Por lo menos nos permitieran romper un boquete en el bulevar frente a la entrada del camino real para que los habitantes podamos entrar y salir sin problemas”, dijo Mondoy.
VARIOS NEGOCIOS
En el trecho de vía quedó atrapado un restaurante. Otras personas que venden alimentos aseguran que no han vendido nada, lo que perjudica su bolsillo.
“Lo más lamentable es que nadie vino a preguntarnos a nosotros que vivimos aquí nada, sólo cerraron la vía sin pensar en toda esta gente”, señaló don Guadalupe Silva.
Cabe decir que incluso en ese barrio habitan algunas personas que tienen responsabilidad con la comunidad y las emergencias en Malacatoya y que han quedado atrapadas.
La población pide al alcalde Eulogio Mejía que mande reparar el camino real conocido como La Diligencia.
Ese sitio es por donde antiguamente transitaba la gente para llegar a Masaya y viceversa, ahora esa vía alterna se convierte en río cuando llueve en La Laguna y deja incomunicados a los vecinos.
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