CARACAS/AFP/EFE
Unos 17.7 millones de venezolanos están convocados a elegir el próximo domingo a los 165 diputados de la Asamblea Nacional en unos comicios considerados cruciales, en medio de una crisis económica y altos índices de violencia y corrupción.
- El portavoz de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso español, Gustavo de Aristegui, expresó ayer que espera un resultado digno en las elecciones legislativas que suponga un paso atrás en las prácticas autoritarias del régimen del presidente Hugo Chávez.
El diputado espera que el esfuerzo que han hecho los candidatos de la oposición dé sus frutos y comience el inicio de un recorrido democrático en Venezuela.
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En esta nueva contienda electoral, en el polarizado escenario político venezolano, el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) busca mantener la hegemonía en el unicameral Parlamento para poder profundizar el proceso “revolucionario”.
Los partidos opositores llegan al escrutinio aglutinados en una Mesa de Unidad Democrática (MUD), con el reto de establecer su peso en el tablero político del país y regresar a la Asamblea Nacional (AN), de la que está ausente desde 2005 al boicotear las últimas legislativas.
Mientras, los candidatos del izquierdista Patria Para Todos (PPT), ex aliado del “chavismo”, proponen una “alternativa” a la polarización.
Los indecisos, por desencanto político o descontento social, también llamados “ni-ni”, constituyen un sector importante del electorado, que el analista Luis Vicente León sitúa en un 37 por ciento, y pueden ser determinantes en un momento de aguda crisis en este país petrolero.
La pérdida del poder adquisitivo de los venezolanos y la devaluación del 100 por ciento, decidida en enero, figuran como máxima expresión de la difícil situación económica que atraviesa Venezuela.
También la inseguridad ciudadana, que según todos los sondeos es la mayor preocupación de los habitantes del país, destaca entre los filones que la oposición explota de cara a la renovación del Parlamento.
Chávez reconoció el pasado 2 de septiembre que el tema “es duro”, pero negó que la inseguridad se haya incrementado durante sus once años de mandato.
La corrupción es otro de los asuntos en los que la oposición insiste en su empeño por corroer el apoyo electoral a los candidatos de Chávez y ha denunciado el reciente descubrimiento de centenares de toneladas de alimentos que se dejaron pudrir en instancias estatales.
El mandatario venezolano confió en que su partido va a “demoler” a la oposición, a la que llamó “burguesía apátrida”, en las elecciones legislativas que serán el paso previo para una eventual victoria en las presidenciales del 2012.
Para la MUD, es fundamental conseguir el reequilibrio de fuerzas en el parlamento y evitar que siga siendo una “jaula de focas: aplaudidoras, obedientes y sumisas”, en palabras de Teodoro Petkoff, director del diario Tal Cual y ex ministro.
Todos los analistas coinciden en que la cifra de 110 diputados es la clave de estos comicios, ya que constituye los dos tercios de los 165 escaños de la Asamblea, mayoría cualificada para tener el control parlamentario que permitiría a Chávez seguir gobernando con comodidad.
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