ROMA/AFP
La apertura en Italia de una investigación judicial por blanqueo de dinero contra los directivos del Instituto vaticano para las Obras Religiosas (IOR) suscitó ayer la inmediata reacción del Vaticano, que manifestó su “sorpresa y perplejidad” por las acusaciones.
La Fiscalía italiana dispuso también la incautación de 23 millones de euros (30 millones de dólares), depositados en una cuenta del banco Crédito Artigiano, por omisión por parte del llamado banco del Vaticano de las normas contra el reciclaje de dinero. La justicia italiana sospecha que el banco del Vaticano administra a través de cuentas anónimas, identificadas sólo con la sigla IOR, importantes sumas de dinero de oscura procedencia.
La secretaría de Estado de la Santa Sede expresó oficialmente su “sorpresa” y “perplejidad” por la investigación judicial y manifestó su “máxima confianza” a los directivos del banco involucrados, el presidente Ettore Gotti Tedeschi y el director general Paolo Cipriani. “Me siento profundamente humillado y mortificado”, aseguró Gotti Tedeschi a un medio local tras recalcar que “ha cumplido todas las indicaciones del Banco Central italiano”.
El Vaticano reiteró su voluntad de trabajar con “total transparencia” sobre las operaciones financieras del IOR, a fin de cumplir con las regulaciones sobre el blanqueo de capitales. El IOR no es acusado directamente de reciclaje sino de haber omitido de suministrar los datos requeridos. El Vaticano precisó que se trata de “transferencias a través de entidades no italianas y que el destinatario es el mismo IOR”.
Las presuntas irregularidades, en la operación ordenada por el IOR, fueron detectadas recientemente por la unidad de información financiera del Banco de Italia, que las bloqueó.
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