Elba Gutiérrez

El papel de los obispos en Nicaragua

El Obispo de Granada, monseñor Jorge Solórzano, dijo que la Conferencia Episcopal de Nicaragua se pronunciará por el candidato que reúna las cualidades necesarias: que ame a Dios, que respete la vida y que quiera la democracia; con el fin de iluminar a la población de cara a las elecciones presidenciales, porque es ésa su misión como obispos.

En Nicaragua vemos con tristeza la realidad de un presidente —Daniel Ortega— y su familia que hacen y deshacen todo lo que quieren con los pocos recursos de la nación y las leyes. Ahora Ortega se quiere reelegir a cualquier costo, sin respetar la Constitución Política de Nicaragua que juró respetar y defender; pasando por encima de la opinión del pueblo.

El Papa Benedicto XVI afirma que el sacerdote tiene el deber de enseñar, en especial en el mundo actual, donde hay una crisis de valores. Monseñor Solórzano afirma que si el Obispo no es un maestro no cumple su misión: “Yo creo que como sacerdotes tenemos que iluminar el camino para mejorar un país empobrecido por los malos hijos de Nicaragua, donde están los gobernantes y los políticos”, advirtió.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua ha dado a conocer varias cartas pastorales de la crisis institucional que vive el país, denunció el fraude electoral que fue víctima el pueblo nicaragüense en las elecciones municipales del 2008, también reveló las componendas políticas para repartirse el país.

En Nicaragua el futuro se ve incierto con un Poder Electoral que amenaza la observación nacional e internacional, parece que es mucho lo que tienen que esconder en las próximas elecciones presidenciales; un Poder Judicial en manos de conjueces, las instituciones del Estado completamente partidarias y la población cada día más indefensa ante tantas arbitrariedades a personas que lo único que les interesa es el enriquecimiento ilícito y a toda costa.

Sorprende cómo este Gobierno se llena la boca diciendo que se redujo la extrema pobreza, pero solamente que de sus familias, porque hoy por hoy vemos cómo la gente en lugares como los alrededores de Tipitapa, Malacatoya, Managua en su zona periférica sufre por la falta de comida de su familia; vemos en los puestos fronterizos cómo la gente sale en desbandada para los países vecinos en busca de mejor vida para su familia. Ésa es una triste realidad que muchas personas viven actualmente. El presidente Daniel Ortega ahí no tiene ojos para ver esta situación de Nicaragua.

Sin embargo, la Iglesia llama a tener esperanza, sobre todo en los tiempos actuales, ya que el Señor como en otros tiempos de la historia de nuestra nación ha manifestado su amor inmenso por Nicaragua.

Monseñor Solórzano dijo que seguirán denunciando las grandes injusticias sociales que hay en el país: “Yo veo en Malacatoya dos personas supuestamente revolucionarias dueñas de grandes extensiones de cultivos de arroz y un pueblo pobre que clama por comida, medicina, yo creo que debemos de tener sensibilidad ante tanta pobreza y nosotros tenemos que hablar y denunciar esos hechos”, exhortó.

Dios bendiga a Nicaragua para que cambie esta realidad actual que resulta cruel a los ojos de cada uno de los nicaragüenses que somos testigos de los abusos de poder.

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