Los Comités Municipales de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Comupred) prácticamente desaparecieron durante la presente temporada lluviosa, misma que inspiró al presidente Daniel Ortega Saavedra a desestimar la única Ley vigente en Nicaragua para enfrentar los desastres.
Los Comupred son, o eran, la representación municipal del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred).
La Ley 337, creadora del Sinapred, manda a los Comupred a coordinar las acciones de los delegados gubernamentales en caso de desastre, bajo el mando de los alcaldes.
Sin embargo, los alcaldes no se ven al frente de los daños provocados por las lluvias, tal como lo manda la Ley. En su lugar están los líderes de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), que si bien están facultados legalmente para pertenecer a los Comupred, no tienen potestad para coordinar las acciones de atención.
[/doap_box]
Según Cristóbal Sequeira, ex presidente ejecutivo del Sinapred entre 2001 y 2006, “eran los alcaldes los llamados a convocarlos (a los miembros del Comupred) y éstos ya sabían qué hacer, no había improvisación”.
No se sabe si todos los CPC están capacitados técnicamente para sustituir a los alcaldes y funcionarios de Gobierno.
Las instituciones gubernamentales como el mismo Sinapred y otras afines al Gobierno, como la Asociación de Municipios de Nicaragua (Amunic), no brindan información al respecto, pero es un hecho que hasta ahora no se ha activado un sólo Comupred en el país, a pesar de las 49 muertes, más de 40,000 afectados y 3,000 refugiados por causa de las lluvias.
FALTA DE ESTRATEGIA
Para Luisa Molina, vocera de la Coordinadora Civil, organismo en el que converge la mayoría de organizaciones de la sociedad civil, éste es un problema de la centralización del Sinapred que ejercen el presidente Ortega y la primera dama Rosario Murillo.
Eso en sí ya es un problema, según Molina, porque “ellos se muestran como si están regalando alimentos a los damnificados, que hay que darle gracias a Dios y al presidente Ortega que dan una lámina de zinc, ésa es una canallada, ellos están en la obligación de atender el problema”.
Lo peor, no obstante, es lo que hay detrás de todo esto, ya que, a juicio de Molina, Nicaragua no tiene un plan estratégico para reducir la vulnerabilidad.
Precisamente el hacer a un lado a los Comupred es visto por la Coordinadora Civil como una falta de estrategia ante los desastres.
Esto se debe a que los Comupred están integrados por gente que tiene experiencia y fue capacitada en años anteriores para reducir la vulnerabilidad y atender situaciones de emergencia.
“Ellos (los CPC) pueden hacer lo que les dé la gana, pero la Ley le encarga al alcalde esa comisión”, comentó al respecto Sequeira.
El ex titular del Sinapred no se explica que los Comupred hayan quedado fuera, si nunca hubo problemas con los alcaldes en momentos de necesidad.
LA PROPUESTA DE ORTEGA
Hace dos semanas Ortega anunció un anteproyecto de ley en el que obliga al Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional a encargarse de la mitigación y atención de desastres.
Esto no habría sido un problema, de no ser porque esto ya ocurrió en la época del régimen de Anastacio Somoza Debayle y no hay buenos recuerdos.
Ortega oficializó la semana pasada la “renuncia” del presidente ejecutivo del Sinapred, José Arnesto Soza.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 A