La frecuencia de ciclones en la cuenca del Océano Atlántico de este año podría estar entre las más altas que se registran, ya que hasta el momento se han formado un total de 13, sin aún haber finalizado el mes de septiembre.
Los 13 ciclones que se han formado en las últimas ocho semanas superan en cantidad los 11 que se presentaron en todo el año pasado y los nueve en total del año 2006.
La frecuencia es superior a los seis ciclones por mes. Si la misma se mantuviera, la presente temporada de huracanes terminaría con 28 tormentas nombradas, una cifra que sólo se alcanzó en el año 2005, el más huracanado de la historia, con 31.
La cuenca del Atlántico no había tenido esta frecuencia de ciclones en los últimos 15 años, a excepción del 2005, cuando se rompieron todas las marcas existentes, y en 1995, cuando se había formado la misma cantidad de tormentas de este año para esta misma fecha.
Esto coincide con las previsiones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), de que la temporada ciclónica de 2010 sería “muy activa”.
De hecho, para este año se espera la formación de 18 ciclones, de los cuales diez se convertirían en huracán y cinco de ellos serían intensos, es decir, que alcanzarían las categorías de tres a cinco en la escala Saffir-Simp son.
Estas proyecciones están por encima del promedio de ciclones cada año, que es de 9.6. También superan el de huracanes, calculado en 5.9, y el de huracanes intensos, de 2.3 por año.
Esto significa que la actual temporada ciclónica superó el promedio de tormentas nombradas dos semanas atrás, cuando se formó la tormenta tropical Hermine, el 6 de septiembre.
Con el huracán Karl también se superó el promedio histórico de este año, que es de casi seis huracanes anuales.
No es de extrañar que el promedio de huracanes intensos también se haya superado este año. Eso ocurrió el pasado 9 de septiembre, cuando el huracán Igor alcanzó la categoría cuatro Saffir-Simpson, convirtiéndose así en el tercer huracán intenso, después de Danielle y Earl, que se desarrollaron tanto como su sucesor.
Los servicios meteorológicos de todo el mundo esperan que estos números continúen creciendo, ya que septiembre y octubre son los meses en que ocurre la mayor cantidad de huracanes.
En Nicaragua esos meses son recordados por el huracán Félix, en septiembre de 2007, y el huracán Mitch, en octubre de 1998. Este último provocó el peor desastre en la historia del país desde el terremoto de Managua de 1972. El Félix causó los mayores estragos ambientales registrados.
Los científicos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) ya habían advertido que 2010 se esperaba igual que 1995 y 1998.
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