Educación financiera
En su edición del 11 de septiembre, titulada “El auge de Latinoamérica”, el prestigioso semanario inglés The Economist muestra en la portada un mapa invertido del continente americano, con Latinoamérica en la parte superior.
La región ha venido creciendo a un ritmo acelerado, con relación a países más desarrollados y sólo por debajo de China e India.
Con Brasil, Colombia, Chile, Perú y México a la cabeza, se suman dos terceras partes del producto bruto de la región y más del 70 por ciento de su población.
Con el crecimiento del ingreso de los países, los niveles de pobreza se han reducido en general en Latinoamérica. Según el semanario, de una población de 580 millones de habitantes, 40 millones de personas salieron de la pobreza en Latinoamérica entre los años 2002 y 2008.
Los latinoamericanos, con 50 millones de habitantes, son la segunda mayoría de la población de Estados Unidos (en algunos estados del sur uno de cada tres habitantes es de origen latinoamericano), con una influencia política y económica cada vez mayor.
En Latinoamérica, 13 de 20 países superan el límite de US$$7,000 de ingreso per cápita anual y nueve países superan los US$$10,000. De mantenerse las tasas de crecimiento, el ingreso per cápita de la región se duplicará en los próximos 15 años, superando los US$$22,000 de ingreso per cápita en 2025.
En la próxima década, la demanda de materias primas de China e India será un factor de crecimiento para Latinoamérica, pero la venta de materias primas no será suficiente para sostener el crecimiento económico.
La volatilidad de precios, los fenómenos naturales y la excesiva dependencia de los ingresos públicos respecto a la venta de materias primas, son factores de riesgo importantes.
Latinoamérica es el continente con mayor desigualdad en ingreso. Aún hay una agenda importante por trabajar en temas de desigualdad, criminalidad, migración, formalización de la economía y educación.
Es necesaria una visión de largo plazo que contemple una mejora radical en la calidad de nuestro sistema educativo y una mayor innovación productiva, para evitar que la “Década de Latinoamérica” se transforme en la “Década perdida de Latinoamérica”.
Los fenómenos de crecimiento de Chile, Brasil y Colombia implicaron importantes esfuerzos del Estado para capacitar profesionales en universidades extranjeras, en áreas identificadas como prioritarias para el desarrollo del país. Al volver, esos estudiantes pudieron adaptar y aplicar la mejor tecnología, para hacer más productivo y competitivo al país.
Ejemplos claros son la industria de vinos chilenos y los aviones Embraer brasileños. Brasil se ha convertido en el principal productor mundial de café, azúcar, jugo de naranja, tabaco, etanol, carne de cerdo y de pollo; y segundo productor mundial de soya.
El mayor peligro que enfrentamos, respecto a nuestro propio desarrollo, es la complacencia con nosotros mismos. La complacencia con los bajos niveles de productividad, innovación y educación. Es necesario construir una visión educativa orientada al desarrollo, de mediano y largo plazo, para nuestra población. Si no somos parte de la solución, seremos parte del problema.
El autor es director de PROMIFIN, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central.
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