Continúa agonía por destino de joven secuestrado por Zetas

Don José María mantiene la esperanza de que su hijo, secuestrado supuestamente por la organización criminal de Los Zetas, está con vida y se aferra a que los supuestos secuestradores le llamarán de un momento a otro.

CORRESPONSAL/CHINANDEGA

Don José María mantiene la esperanza de que su hijo, secuestrado supuestamente por la organización criminal de Los Zetas, está con vida y se aferra a que los supuestos secuestradores le llamarán de un momento a otro.

El domingo era el ultimátum y esperó en vano la llamada que le prometieron el jueves hasta las 9 de la noche.

Piensa en que quizás sea hoy jueves cuando podrá hablar con ellos, aunque sea para explicarle que no logró conseguir ni un solo dólar de los cuatro mil que le exigieron.

El señor dice que suplicará un nuevo plazo porque su única entrada económica son 2 mil 800 córdobas que le dan como jubilado.

La pena la vive entre el patio de la vivienda, haciendo pequeños trozos de la leña para el cocinero, escogiendo el arroz, cortando la cebolla o descansando en la hamaca por el dolor en los pies debido a la diabetes.

El martes la madrastra del muchacho recordó que fue exactamente el 24 de junio pasado, cerca de las 11: 00 a. m., que el joven se despidió de su padre, de sus dos sobrinitos y de ella. Llevaba en su mochila 150 dólares, doble pantalón y camisa. Tres semanas después avisó que estaba en México.

“Después que vino de Costa Rica (estuvo allá hace un año), luchamos casi un mes que no se fuera, pero decía que estaba aburrido de no tener ropa y zapatos, nosotros dábamos lo que podíamos”, dijo su madrastra.

La familia dice que el joven aspiraba a sentar las bases económicas para tener su esposa e hijos y en esos planes por supuesto estaba una casita.

En algunas ocasiones se quejaba que no podía ayudar a comprar la comida.

El padre y la madrastra recuerdan los riesgos del inmigrante que asumió el veinteañero. Dicen que le aconsejaron que se abstuviera de un tercer viaje en busca del sueño de tener un trabajo.

Los vecinos pensaron la semana pasada en hacer un hablatón y recoger el dinero, pero nadie dio la voz de inicio.

“Aconsejo a los jóvenes a que se abstengan porque hoy no es como antes viajar a los Estados Unidos”, dijo un vecino.

El joven fue secuestrado el viernes 3 de septiembre. La Jefa Nacional de la Policía, Aminta Granera, dijo que hacían las coordinaciones en el exterior para ayudar a la familia. La espera se ha vuelto una agonía.

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