WASHINGTON/EFE/AFP
- La reducción de empleos públicos en Cuba y otras medidas para promover la iniciativa privada demuestran un reconocimiento por parte del Gobierno cubano del fracaso del sistema, informó ayer el subsecretario de Estado para América Latina, Arturo Valenzuela, en Miami.
Por su parte, Julia Sweig, del Consejo de Política Exterior en Washington, considera que la frase el modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros que Fidel Castro pronunció en una entrevista, y que luego desmintió, cobra nueva fuerza.
Cuando el capitalismo mundial se adueñe del mundo entero, (Fidel Castro) seguirá oponiéndose a ello hasta el final, pero eso no significa que vaya a entorpecer el camino de su hermano, añadió.
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Los cubanos digerían ayer la noticia de la reducción de medio millón de puestos de trabajo y su eventual recolocación en la actividad privada, mientras el Gobierno no ha dejado claro cómo podrá hacerse ese trasvase.
La noticia la hizo pública el lunes la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en los dos periódicos de circulación estatal, pero el noticiero nocturno de la televisión ni siquiera la recogió —tampoco lo hizo el de ayer a mediodía— y son muchas las personas que se enteraron por un vecino o un amigo.
Los medios oficiales no han abundado en detalles ni han respondido a las preguntas que todo el mundo se hace: quién será despedido, cómo será el paso a la actividad privada o qué entidades y bajo qué condiciones proveerán créditos necesarios para las cooperativas o los negocios privados.
Diversas fuentes consultadas han coincidido en que la agricultura y la construcción han sido las actividades a las que son “orientadas” las personas a las que se comunica su “pase a disponibilidad”, eufemismo con el que están siendo llamados los despidos.
A falta de información oficial, los cubanos dan por buenos los rumores sobre esos documentos en los que también se hace énfasis en la posibilidad de abrir actividades como la limpieza en general, labores de reparación y hasta servicios funerarios.
Aunque la noticia ha creado cierta alarma, son muchos los cubanos que reconocieron la sobreabundancia de mano de obra en gran parte de los organismos estatales, aunque se preguntaron cuáles serán los criterios a la hora de efectuar los despidos.
El sitio web Cubadebate fue el único que recogió ayer comentarios de algunos afectados, convenientemente filtrados, entre los que destaca el caso de una secretaria destinada en el extranjero que se ha enterado de que su puesto de trabajo y el de su esposo “han sido eliminados” tras años de servicio en organismos que no menciona. “¿Donde quedan los 28 años de trabajo, esfuerzo, dedicación, sacrificio de mi esposo?”, se pregunta la mujer, visiblemente molesta.
Persisten muchas dudas sobre la facilidad que tendrán todos aquellos que quieran iniciar un negocio —pago de impuestos, acceso a préstamos, contrataciones—, pues hasta ahora la actividad privada ha estado lastrada por una complicada burocracia.
Según cifras oficiales, el sector oficialmente reconocido como “cuentapropista” ocupa a 143,000 personas —principalmente en gastronomía, peluquería y transportes—, aunque el Centro de Estudios de la Economía Cubana considera que ya hay medio millón de personas en la actividad privada.
Analistas consultados manifestaron que Cuba empieza a adentrarse en el libre mercado por el sendero más difícil. “No tienen la liquidez para mantener a toda esta gente”, explicó Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos en Florida.
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