Han pasado tres días desde que el Gobierno pidió el “retiro inmediato” del representante de la Organización de Estados Americanos (OEA), Pedro Vuskovic, y aún los funcionarios de Cancillería desconocen la información.
La vocera de la institución, Vilma Aburto, dijo que todavía no recibe ninguna información para hacerla pública y pidió que nos comunicáramos directamente con el canciller Samuel Santos. Sin embargo, este funcionario mantuvo ayer su teléfono celular apagado.
- El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) manifestó ayer, a través de un comunicado, su preocupación por las actitudes no tolerantes del Gobierno a las puertas de un proceso electoral, y ratificó su solicitud de observación nacional e internacional para las elecciones del año 2011.
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El viernes por la tarde el Gobierno anunció, a través de los medios oficialistas, que el representante de Nicaragua en la OEA, Denis Moncada, había solicitado al secretario general de ese organismo, José Miguel Insulza, el retiro inmediato de Vuskovic por su “reiterada injerencia en los asuntos internos” del país.
Esa solicitud ocurrió horas después de que Vuskovic se reuniera con el misionero Alberto Boschi y dirigentes del Movimiento Renovador Sandinista (MRS).
MENSAJE AL PUEBLO
El especialista en relaciones internacionales Álvaro Taboada Terán dijo que, dado el poder de cabildeo y la posición de Insulza, de todos conocida inclinada hacia los gobiernos de izquierda, es probable que la petición de retirar a Vuskovic no provocará consecuencias directas a lo inmediato en la relación con la OEA.
Sin embargo, teme que “este error, o este tachón” en las relaciones internacionales del país siembre “semillas adicionales de muy poca buena voluntad en la comunidad internacional”, y puede ser visto por los funcionarios acreditados en el país como una “advertencia clara” de que no deben emitir ningún tipo de juicio sobre los procesos internos de Nicaragua.
Taboada advierte que el principal mensaje es para el pueblo nicaragüense, al que desde ahora se le deja claro que existe una línea trazada, que establece que lo hecho por la autoridad electoral será totalmente intocable y no estará sujeto a discusión.
Señala que esta “advertencia clara” demuestra la existencia de una política de no permitir que la comunidad internacional “meta sus manos” en ninguna situación interna.
El Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, alertó el domingo que la intimidación que hace el Gobierno de Daniel Ortega puede provocar que los diplomáticos “solapadamente” se sientan “perseguidos”.
Según Aguerri, para que el mensaje de unidad y reconciliación del Gobierno sea efectivo, tiene que “pasar necesariamente por la tolerancia”.
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