La reforma a la Ley 337, Ley creadora del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), para Félix Maradiaga, Máster en Administración de Políticas Públicas y ex Secretario General del Ministerio de Defensa, es un juego de grandes ligas que debe alarmar no por la reforma al sistema, sino por las intenciones que puede haber detrás de la decisión tomada por el Presidente de la República.
Maradiaga afirma que lo que parece sospechoso es que hay realmente un plan bien estructurado para minimizar la institucionalidad civil y fortalecer el control presidencial sobre la Policía Nacional y el Ejército.
“Creo que se está jugando un juego de grandes ligas, no estamos jugando solamente la reforma del sistema, si se observa con detenimiento la evolución a la reforma, la Policía y el Ejército han sido objetos de especial atención del presidente Ortega, así que resulta cuando menos sospechoso”, advirtió Maradiaga.
RETROCESO EN EL SISTEMA
El doctor Julio Icaza, experto en Derecho Constitucional e Internacional y quien participó en la elaboración de la actual Ley 337, señala que dicha Ley fue creada con el propósito de modernizar el sistema con un enfoque integral y preventivo, ya que el modelo anterior era reactivo.
Para Icaza militarizar el Sinapred es un error grave porque sería subordinar el poder civil al poder militar.
Maradiaga coincide con Icaza al señalar que ha habido un retroceso en el sistema. “Lo que sí es preocupante es que al nombrar al Ejército de Nicaragua y a la Policía Nacional como las instituciones que coordinen el sistema, se estaría insinuando de que la gestión de los desastres se limita a una respuesta militar y policial”, señaló Maradiaga.
La actual Ley 337 concibe a un secretario del sistema civil a fin de mantenerse apegado a un principio democrático, en el cual las instituciones civiles no responden al instructivo de un militar y al resultar lo contrario puede ser interpretado como un retroceso.
“No puede ser que tengamos un sistema militarizado encabezado por el Ejército, porque eso implicaría que los ministros y demás directores y autoridades civiles se subordinen al Ejército, subordinan el poder civil al militar. Además es un desastre dentro del desastre, porque qué saben los militares de tratamientos sicológicos, higiene, epidemiología; los militares no están para dirigir las situaciones complejas en una situación de desastres, están para apoyar, no para dirigirlas”, advirtió Icaza.
Icaza señala que la actual ley es
un sistema interinstitucional en la cual se le dio su lugar al Ejército y a la Policía Nacional. “Es un sistema fundamentado en el Estado de Derecho y en los principios democráticos, no se conoce con exactitud la propuesta del Presidente, pero por lo que hemos escuchado por el mismo y por Mario Perezcassar es darle mayor poder al Ejército, lo cual contraría el principio fundamental al sistema democrático, es subordinar a la sociedad civil al poder militar”, señala Icaza.
Icaza manifiesta que el Sinapred fue diseñado para funcionar en un sistema democrático, por lo cual la base fundamental es la prevención.
“Aquí no es asunto de cuadrársele al Ejército, lo que debe haber es una buena coordinación. El Ejército tiene capacidad para sacar a la gente, llevar ayuda a lugares aislados, pero quien distribuye tienen que ser las autoridades civiles”, señaló Icaza.
DESASTRE PUEDE SER PEOR
El ex secretario del Ministerio General de Defensa señaló que en caso de darse un desastre de las magnitudes como la del terremoto de 1972, las consecuencias pueden ser catastróficas porque si se combina vulnerabilidad institucional causada fundamentalmente por la corrupción, por gobiernos con visión sectaria, aunados a la pobreza y el riesgo geológico, las consecuencias serían fatales.
“Tenemos como ejemplo el caso de Haití y el mismo Nicaragua en 1972, cuando teníamos una institución militar que se atribuyó junto a la presidencia las funciones de respuesta y vimos las consecuencias —no quiero equiparar al Ejército con la Guardia de ayer— sin embargo es prudente señalar que la estrategia de control político que vemos hoy en el Gobierno sí se parece mucho a la estrategia de control político en la década de los 70, lo peor que nos puede pasar ahorita es un desastre de gran magnitud, porque tendríamos una gran excusa de la Presidencia de la República para implementar medidas de emergencia que podrían pulverizar las libertades civiles”, manifiesta Maradiaga.
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