VILMA ROSA LEÓN YORK deja el Fogade con un fondo de 89.5 millones de dólares, con capacidad de cubrir el 93 por ciento de las cuentas de los ahorrantes en los bancos. LA PRENSA/U. MOLINA

“La ley del FOGADE puede perfeccionarse”

Vilma Rosa León York, presidenta saliente del Fogade

Vilma Rosa León York Blandón finaliza cinco años como presidenta del Consejo Directivo del Fondo de Garantía de Depósitos (Fogade).

A más tardar esta semana espera terminar el proceso de transición y entregar el cargo a su sucesor, Rolando José Sevilla Boza. Él proviene del Banco de Finanzas (BDF), donde fungía como director de Riesgo.

León York reconoce que la procedencia bancaria de quien la reemplazará puede generar cierta desconfianza en que ejercerá influenciado más por el interés bancario, pero ella se atreve a creer que Sevilla Boza sabrá ejercer con profesionalismo el cargo.

Afirma dejar al Fogade fortalecido en su institucionalidad en la vigilancia de los depósitos del público en el sistema bancario nacional. Pero sostiene que la Ley 55, Ley del Sistema de Garantía de Depósitos del Fogade, amerita revisarse para incluirle nuevas funciones.

¿Cómo se ha fortalecido el Fogade en cuanto a garantizar que quienes tienen su dinero en los bancos estén seguros de que no sufrirán ningún daño si éstos enfrentan problemas?

El Fogade se crea como producto de la crisis de la quiebra de los cuatro bancos en Nicaragua, esa historia la sufrimos (…). Pero probablemente por las circunstancias políticas del nivel de los ánimos en ese momento, no se logró la ley ideal y se crea el Fogade como caja de pago de los seguros de depósitos.

Con la reforma del 2005 se le amplía el mandato legal como institución a cargo de los mecanismos de resolución; la que interviene y liquida los bancos por mandato de la Superintendencia de Bancos.

Se nos exige la construcción de todo un andamiaje para definir los procesos de resolución y de restitución, y eso es lo que hemos hecho estos cinco años.

Su ley todavía tiene muchas oportunidades de perfeccionamiento, porque como no tenemos una experiencia en ese sentido, se hizo más bien en una base teórica y entonces traemos elementos de leyes de otros países que no se ajustan a la costumbre y tiempos, tamaño de mercado.

Esos son detallitos que permitirían perfeccionar la ley. Pero en general tenemos una ley bastante moderna.

¿Qué puntos necesitan perfeccionarse?

Creo que la ley ayudaría mucho a definir mejor los momentos de cuándo inicia la coordinación del Fogade con la Superintendencia. Esencialmente porque la ley dice que el Fogade deberá identificar la alternativa de menor costo a cinco días de haber resuelto el Superintendente la intervención. A veces cinco días no son suficientes para conocer las interioridades del banco.

La Superintendencia sí envía información que el Fogade necesita monitorear y analizar, pero obviamente estos son indicadores generales. Una vez que ya tenés que intervenir un banco debés tener un dominio de la operación en sí.

En estos momentos la ley manda a coordinarse a la Superintendencia y al Fogade de manera previa a la intervención, pero no dice exactamente en qué momento. Creo que ayudaría mucho tanto a que el Superintendente tome la decisión de manera que no haya especulación del porqué el Fogade entra.

Ahorita existe cierto temor. El Fogade debería entrar para prepararse y conocer la institución. Es posible que la institución del banco logre mejorar y salir del impasse que se le pueda presentar.

¿Que actúe antes que se ordene la intervención para evitar la quiebra del banco?

Exacto. Eso porque los mecanismos de resolución bancaria, que están basados en las mejores prácticas, no es que nos la inventamos.

Habla de que cinco días no son suficientes para que el Fogade valore el mecanismo de menor costo. ¿Cuánto es lo recomendable?

Hemos logrado establecer con la Superintendencia un memorándum de entendimiento donde definimos diferentes modelos de intervención.

Creemos que es un buen momento que el Fogade participe con la Superintendencia cuando el banco tiene que sujetarse a un plan de normalización. Eso ya está de manera institucional convenido.

¿Cuándo es?

[doap_box title=»Recomendaciones a su sucesor» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
  • Vilma Rosa León York sostiene que, a pesar de lo que pueda pensarse, los bancos no tratan de incidir demasiado en las instituciones a cargo de regularlos. Al menos no en el caso del Fogade.
“No la hay. Estoy segura de que quienes hemos estado en la silla hemos tratado de actuar como titulares del Fogade y no como representantes de un sector específico”, afirma.

Pero hace recomendaciones a quien la va a suceder en el cargo. “Aun viniendo él de los bancos, pueda avanzar en muchas cosas. Puede promover con los bancos que haya más presencia del Fogade, y también participar más de la educación financiera. El depositante necesita saber mejor cuáles son sus opciones y servicios a los cuales tiene acceso y cómo compararlos”, afirma.

[/doap_box]

No hay un tiempo específico. Pero sí podrían haber indicadores operativos que podrían disparar estos mecanismos de coordinación en vez de un tiempo X.

Los bancos pueden quebrar por diferentes motivos; desde factores económicos hasta problemas de fraude. Entonces todo depende de las circunstancias que está llevando al banco a estos problemas y también tiene que ver su tamaño y su participación en la economía. Porque si se cierra y se mercadea o se vende o transforma de alguna manera para salvar la operación antes que tenga que quebrar, pues el impacto a la economía será menor.

¿Qué indicadores han logrado acordar?

Todavía no se han definido. El Fogade ha tenido un reto importante estos cinco años, que es construirle su espacio institucional. Con la reforma se le faculta como agencia que debía crear su andamiaje operativo.

En todo ese proceso ha habido la necesidad de entablar relaciones tanto con la Superintendencia como el Banco Central en el sentido de establecer un espacio institucional.

¿Se le reconoce su institucionalidad para poder actuar?

Se ha logrado en gran medida. Creo que con la revisión que se hizo en octubre del año pasado quedó establecido que la red de seguridad bancaria de Nicaragua va con buen camino.

Debió costar lograr esa relación.

Al principio había mucha incertidumbre sobre qué tanta información había que darle al Fogade por ser confidencial.

Teníamos el reto de probar que sí nos tenían que dar la información, que era para un análisis muy diferente del Banco Central y la Superintendencia, porque para el Fogade no necesariamente el banco más grande es el más importante, porque no necesariamente es el que tiene más depositantes asegurados.

Por ejemplo, tenés que ver qué banco el saldo promedio es mayor, entonces vas a necesitar procesos de restitución de los depósitos diferentes, o ver cuál es la distribución geográfica de las agencias bancarias y cómo vas a intervenirlas.

Se elaboró todo el andamiaje para hacerlo. Se entrenó a auditores, abogados y todo un equipo en cómo se debe proceder. Ahorita está en manuales y esperamos que no tengan que usarse por mucho tiempo, pero ya queda listo.

LOS PENDIENTES

¿El sistema bancario y los depósitos de los ahorrantes están a buen resguardo?

Nicaragua ha continuado modernizando todos sus métodos de supervisión, además que hay esfuerzos regionales para modernizar las normas prudenciales.

La ley del Fogade es moderna. Aun cuando tiene oportunidad de mejoría, es buena ley que garantiza que en caso que haya el cierre de una institución pueda actuar primordialmente con el interés del público, y creo que eso da una enorme garantía de que el depositante no solamente recupere el monto máximo, sino más allá de eso.

Ahora que usted se retira, ¿qué queda por hacer?

Creo que una vez aprobadas las normas generales y diseñados los procesos y los manuales operativos, la tarea es capacitar aquellos posibles especialistas a ser contratados en un futuro proceso. Esa es una de las tareas por emprender, y definitivamente continuar todo el andamiaje normativo con apego a las mejores prácticas.

El mundo financiero es muy dinámico y las normas van cambiando, y a partir de la crisis financiera hay mucho movimiento en el frente de la formulación de regulaciones más estrictas. Eso probablemente va a exigir revisar los procesos que se han diseñado. Te repito que tenemos una ley buena, pero todavía hay margen de mejora. Esa sería otra tarea, que sería avanzar en su perfeccionamiento.

El nuevo presidente del Consejo del Fogade procede del BDF. La ley dice que debió ser elegido a propuesta de una terna. ¿La hubo?

La ley dice que las asociaciones e instituciones privadas bancarias deben enviarle al Presidente (de la República) una terna de candidatos, y así fue como se hizo la escogencia.

¿No es un elemento a perfeccionar en la ley el hecho de que Asobanp o las instituciones del sistema elijan a quién ocupará la silla del Fogade? Se puede criticar que ponen a un banquero a cuidar a los bancos.

Yo soy de la creencia que los instrumentos no son los pecadores, sino que somos los humanos. Creo que mientras como nicaragüenses actuemos con responsabilidad y como empresarios también, los mecanismos pueden ser mejorados en función de cómo hacer mejor las cosas.

Pero no necesariamente otro mecanismo garantizaría que no haya otro tipo de influencia. Si me decís que debería ser alguien más, es algo que se argumenta, pero en todos los países de alguna manera el sector participa en el gobierno corporativo.

Recordá que la agencia es fondeada cien por ciento por los bancos a través de las primas que pagan. Y al final del día uno de los objetivos de la agencia es fortalecer a los miembros del sistema como instituciones financieras de depósitos garantizadas. Es parte del balance de buscar la forma de trabajar en armonía entre el sector y los agentes supervisores.

CASO BANEX

León York asegura que el Fogade no intervino el Banco del Éxito (Banex), porque la Superintendencia actuó con prontitud y los ahorrantes recibieron su dinero antes de que la situación se complicara.

“Con el Banex entiendo que se dio una solicitud de liquidación voluntaria de parte de la administración. Cuando eso sucede no es necesaria la intervención, porque ellos se encargaron”.

¿Pero lo vigilaron?

Por su puesto. Nos tuvieron informados todo el tiempo de los acuerdos de la Superintendencia y la Administración. Pero el Fogade no tiene potestad de opinar si quiera, sólo se nos informa y tratamos de esclarecer las dudas de la información que se nos haga llegar, pero mientras la institución esté en operaciones todavía todas las decisiones son potestad del Superintendente.

¿Podría ser ese elemento necesario revisar, para que el Fogade actúe a priori cuando comience un banco a reportar problemas?

Creo que el sistema (bancario) nicaragüense es muy pequeño y entonces habría muchos caciques para muy pocos indios, y más bien creo que podría crear conflictos.

Tenemos una muy buena Superintendencia e Intendencia de Bancos, y hemos trabajado con mucha coordinación. Creo que se debe balancear la adjudicación de responsabilidades con la agilidad de tomas de decisiones.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí