El padre preocupado, junto a su familia, teme represalias de los captores de su hijo. LA PRENSA/S. MARTINEZ

Padre de nica sufre por no conseguir recompensa

La angustia se refleja en el rostro del padre del joven inmigrante nicaragüense, supuestamente secuestrado en San Luis Potosí, México, por presuntos miembros de Los Zetas, debido a que no logró reunir la cantidad exigida.

CORRESPONSAL/CHINANDEGA

La angustia se refleja en el rostro del padre del joven inmigrante nicaragüense, supuestamente secuestrado en San Luis Potosí, México, por presuntos miembros de Los Zetas, debido a que no logró reunir la cantidad exigida.

El plazo fatal se vencía al amanecer de hoy domingo. Los secuestradores exigieron al padre del joven nicaragüense cuatro mil dólares, pero el progenitor del inmigrante, de 21 años, no logró reunir ni dos mil dólares para llamar la atención de los raptores, quienes de un momento a otro marcan el celular del padre para exigirle la suma demandada.

El acongojado progenitor, ayer junto a su compañera de vida, esperaba a una habitante corinteña a quien empeñaría la vivienda, pero la mujer al parecer no consiguió la parte del dinero que le prometió.

Al atardecer los familiares del joven secuestrado no tenían idea de dónde habitar, junto a dos niños, si pierden el único bien que les ha quedado.

DESESPERADO POR SALVAR A SU HIJO

Por la cabeza del padre pasa exponerle su desesperación al presidente Daniel Ortega, promover un hablatón como le sugirió un periodista local o pedirle al supuesto secuestrador que le dé más plazo.

En la cuarta llamada realizada por los presuntos secuestradores, la noche del jueves, la voz al otro lado del teléfono fue dura. “Es la última oportunidad”, le dijo y eso desvanece sus esperanzas, aunque hoy le pedirá que al menos dé unas cuantas horas más.

“La vida no vale nada, a uno lo matan por unos cuatro centavos”, dijo desesperada la humilde mujer acerca de su hijastro en manos de secuestradores, situados a unos cuatro kilómetros de la frontera con Estados Unidos.

El temor invade el hogar porque ahora recelan hasta salir a la calle. La voz que llamó por primera ocasión el viernes antepasado, a la mujer le describió el color de la casa en la que viven, el barrio en que se ubica y otras interioridades del hogar, que de sólo pensarlo la enervan y sólo logran estabilizarse pidiéndole al Creador.

Al padre del muchacho plagiado ahora le toca pensar en sus dos hijas en los Estados Unidos con múltiples problemas, una de ellas casi pierde el empleo porque enfermó de repente, la segunda fue intervenida en tres ocasiones y su hijo en Corinto está sin recursos ahora.

La búsqueda del dinero se extendió a Chichigalpa y tampoco se logró el viernes último.

El señor mostró la cantidad de medicamentos que consume debido a la hipertensión arterial que padece, también para controlar la creatinina y la diabetes, que asegura lo ha hecho perder más de diez libras en los últimos años.

Las noches en la última semana han sido “de poco dormir”, comentó el atribulado padre a LA PRENSA.

Una enorme cantidad de medicamentos debe consumir el padre del joven nicaragüense secuestrado supuestamente por Los Zetas.  LA PRENSA/S. MARTÍNEZ
NO ES LA PRIMERA EXPERIENCIA

El progenitor del joven nicaragüense no es la primera vez que se enfrenta a una situación como ésta. Según reveló a LA PRENSA una situación similar le ocurrió hace más de cinco años. En esa ocasión perdió su primera vivienda para entregar la recompensa, pero comentó que ese caso no fue publicitado por la fuerte amenaza a su vida y entorno familiar.

Para monseñor Daniel Pérez, párroco del templo Nuestra Señora de Guadalupe, es parte de la descomposición social que se vive, por lo que habrá un mensaje en la Santa Eucaristía de hoy.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí