Cosas de fútbol

Las grandes teorías en torno al mundo del fútbol están a la orden del día. Los bares se encuentran llenos de entrenadores en potencia e hinchas con ínfulas de gurús del deporte rey. Incluso los auténticos expertos del balompié apoyan sus discursos en prejuicios, mitos extendidos y verdades a medias.

Por Cristina Sanchón/EFE

Las grandes teorías en torno al mundo del fútbol están a la orden del día. Los bares se encuentran llenos de entrenadores en potencia e hinchas con ínfulas de gurús del deporte rey. Incluso los auténticos expertos del balompié apoyan sus discursos en prejuicios, mitos extendidos y verdades a medias.

Los debates en torno a jugadas imposibles, alineaciones ideales, penaltis inexistentes y faltas teatralizadas se multiplican con la celebración de los grandes campeonatos. Pero en el más reciente, el Mundial celebrado en Sudáfrica, se han alzado los argumentos de quienes gustan de apoyarse en la estadística, que han encontrado en el que para muchos ya es la Biblia de este deporte, ¡El fútbol es así! ( Soccernomics )”, una fuente para tratar de entender un mercado que se rige por unos criterios económicos particulares.

Sus autores, el economista Stefan Szymanski y el periodista deportivo Simon Kuper, han trabajado para justificar que el fútbol es uno de los negocios menos rentables del mundo, que en Europa los equipos de provincia tienen más éxito que los de la capital del país, que Noruega es el país que más ama el fútbol o que los jugadores rubios son más cotizados.

“Cuando nos conocimos, en 2007, descubrimos que compartíamos una perspectiva escéptica sobre el fútbol, salpicada por verdades aceptadas como que los entrenadores condicionan el rendimiento, que un gran fichaje puede dar la vuelta a todo o que Inglaterra y España históricamente han estado por debajo de su rendimiento. Queríamos recopilar todos los clichés actuales y comprobar con datos si eran reales”, explica Simon Kuper.

Entre las conclusiones que alcanzaron, Kuper destaca la confirmación de una correlación entre la inversión en el sueldo medio de los jugadores y la posición en la que el equipo acaba la liga. “A largo plazo, es una regla que se cumple al 90 por ciento. En una temporada se queda en el 70 por ciento ya que en un período corto influyen factores fortuitos como lesiones, decisiones arbitrales o la suerte, que en un período más largo se compensan unos con otros”, asegura.

Así, frente a la relevancia del gasto en sueldos se halla la inversión en fichajes. “Me sorprendió que la correlación entre cuánto gastas en traspasos y el puesto en que acabas la liga es bastante débil. A largo plazo, la conexión es sólo de un 16 por ciento”, afirma el periodista, que justifica así la “ineficiencia del mercado de traspasos” y pone al Real Madrid como ejemplo de club que invierte sumas imposibles en fichajes estrellas que no dan el resultado esperado.

No obstante, el Real Madrid lideró en 2009 la Football Money League, que cada año establece la consultora Deloitte, un ranking con los clubes más ricos del mundo que el equipo merengue encabezó con unos ingresos de 366 millones de euros (unos 471 millones de dólares). En segunda posición, el Manchester United con 325 millones (418).

Con el mercado de fichajes recién cerrado, merece la pena echarle un vistazo a las teorías de los autores en torno a las tendencias de los clubes, generalizadas y a menudo equivocadas, a la hora de comprar nuevos jugadores.

Aquí, destacan dos consejos: que las estrellas de mundiales o eurocopas recientes están sobrevaloradas, al igual que los jugadores de determinadas nacionalidades, como la holandesa o la brasileña; y que hay que saber cuándo deshacerse de un jugador y “venderlo siempre que un club ofrezca más dinero del que vale”. Parece obvio, pero las estadísticas demuestran que la mala gestión es una constante en este negocio.

Otra tendencia a la hora de fichar —y uno de los epígrafes que más llaman la atención del libro—: “Los caballeros los prefieren rubios: prejuicios basados en la vista”. En realidad, se trata más de un eslogan atractivo que de un descubrimiento sorprendente.

“Es verdad a nivel juvenil”, contesta Kuper, quien explica que cuando un ojeador observa un partido de chicos de quince años, desconocidos para él, la tendencia de la vista es dirigirse a los jugadores rubios “porque se trata de un color perceptible”. “En el fútbol profesional este prejuicio decrece” al ir el nombre del jugador acompañado de sus hazañas y su reputación, aclara.

Sumando todos estos ingredientes, ¿cuál es el fichaje más rentable actualmente? “Lo ideal es comprar un jugador que ronde los 20 años, no destacase en el Mundial para que su precio no esté inflado, preferiblemente portero —más baratos y con carreras más largas—. ¿Por qué no el portero del Olmpique de Lyon, Hugo Lloris?”, opina Kuper.

Si se le pregunta por el mejor club y la mejor selección a nivel mundial en este momento, no duda ni un segundo: “El Barcelona y la española”. Algo que mantenían los autores de Soccernomics desde antes de la victoria de España en Sudáfrica.

“Nuestras estadísticas mostraron que desde el año 2000 España había ganado sobre el 70 por ciento de sus partidos. Eso es más que lo conseguido por Brasil en cualquier década y está al nivel de Italia en los años 30. Así que estaba claro, de cara al Mundial, que España era el mejor equipo. Pero eso no significaba que lo ganaran, porque en una competición tan corta, en la que el ganador juega sólo siete partidos, los factores aleatorios y la suerte juegan un gran papel”, afirma Kuper.

El éxito de Soccernomics ha impulsado a los autores a poner en marcha una consultoría —que comparte nombre con el libro— con el objetivo de “aplicar esos hallazgos a la gestión real de clubes de fútbol y federaciones”. Y ya han recibido sus primeros encargos. “En la final del Mundial facilitamos a Holanda un informe sobre los hábitos de los tiradores de penaltis de la Selección Española”.

“Por ejemplo, creemos —basándonos en una base de datos que analiza unos 9,000 penaltis— que los jugadores diestros que no suelen lanzar penaltis normalmente tiran a la derecha. Así que pensamos que Xavi Alonso o Iniesta probablemente golpearían a la derecha de Stekelenburg. No se puede decir con certeza, pero pensamos que nuestro consejo aumentaría considerablemente las posibilidades de que el portero de Holanda fuera al lado correcto. Aunque, finalmente, Iniesta marcó”, recuerda Kuper.

Los penaltis merecen por su importancia un capítulo propio dentro del libro. De hecho, los autores explican que muchos economistas han reflexionado sobre cómo chutar un penalti y que lo “veneran como ejemplo real de la teoría de juegos”, consistente en estudiar cómo reacciona una persona cuando lo que hace depende de lo que haga otro y viceversa, situación que se da en ese tiro.

Tras analizar miles de lanzamientos, y partiendo de que los jugadores acaban adquiriendo hábitos a la hora de lanzar de los que técnicos y porteros son conscientes, lo más recomendable para tratar de sumar un tanto desde el punto de penalti parece ser la aleatoriedad en la toma de decisiones.

La “estrategia mixta”, según el estudio Professionals Play Mínimax, publicado por el economista vasco Ignacio Palacios-Huerta, depende de unas elecciones que el jugador debe tomar para potenciar al máximo sus posibilidades de marcar: “Un lanzador imaginario de penaltis debería chutar el 61.5 por ciento de las veces hacia su lado natural y el 38.5 por ciento hacia el otro”, se dice en el libro.

Datos contra azar. Las estrellas se ganan su caché a pulso, los árbitros se equivocan, los balones dan en los postes y los malos días existen. Pero los números no mienten. Y a veces las pasiones que despierta el deporte más popular del planeta hacen perder de vista las cifras que se mueven entre los 90 minutos de juego, los vestuarios, los entrenamientos y los despachos de quienes no sudan la camiseta pero toman las decisiones. b

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