Justo a la entrada de la colonia donde habita, la profesional asegura que fue prensada con el asiento delantero en el que viajaba el pasajero. Además, fue amenazada con una pistola.
El hombre que hacía de pasajero pasó el seguro de las puertas del vehículo, le ordenó que cerrara los ojos y le advirtió que no estaba jugando, que mejor acatara todas sus indicaciones.
La afectada relata que suplicó al hombre que tomara lo que quisiera, pero que la dejara ir y no la lastimara. El hombre le ordenó que pusiera las manos sobre las piernas y empezó a vaciar la cartera de la víctima, tomando todo lo que encontró.
La víctima recuerda que el hombre aún se atrevió a decir: No le robé nada… bueno nada de valor y hasta le reclamó por qué había comprado cosméticos si no tenía dinero.
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A nivel mundial existe una tendencia creciente de las estadísticas sobre crimen y violencia, refiere la especialista en temas sobre seguridad ciudadana, Elvira Cuadra.
“Nicaragua no es una excepción”, señala Cuadra, quien apunta que los datos que la misma Policía Nacional ha recogido desde finales de la década de los ochenta hasta la fecha “muestran una curva de crecimiento”.
Estima, sin embargo, que hay determinadas fechas, meses o años en que existe una variación en la curva, “dependiendo de determinadas circunstancias que se presentan en ese momento”.
Cuadra aconseja que, a la luz de esas advertencias, habría que leer los datos estadísticos presentados el pasado lunes por la directora de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, quien aseguró que en el país se redujo el delito en un 3.5 por ciento durante los primeros ocho meses del 2010, con relación a igual período del año pasado.
La especialista opina que las estadísticas proporcionadas por Granera hay que leerlas con alguna precaución.
Fuentes extraoficiales consultadas, con experiencia en seguridad pública, estiman que es imposible conseguir una reducción delictiva del 3.5 por ciento como sostiene Granera, después que a inicios del presente año la Policía Nacional informó que en 2009 alcanzaron “una mayor contención de la aceleración” delictiva hasta en un 6.5 por ciento.
Es decir que la actividad delictiva mantuvo su crecimiento, pero a un menor ritmo.
HABRÍA MENOS DENUNCIAS
Según estas fuentes extraoficiales, lo que más bien existe en el país es una menor cantidad de denuncias, muchas veces por la desconfianza existente entre la población.
Cuadra, entre tanto, señala que siempre a inicios y a la salida de cada Gobierno hay una tendencia al incremento de los delitos.
“El hecho de que hayan disminuido las estadísticas de delito en un período tan pequeño, creo que es un dato importante, pero todavía no significa un cambio en la tendencia de crecimiento que los delitos llevan en el país desde la década pasada”, expresó Cuadra.
La especialista aconsejó a las autoridades policiales no ser triunfalistas en este caso, pues hay que examinar con mucho más cuidado esos datos.
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