La señora Mirna Mercado y su familia están a punto de perder su precaria vivienda en los Bajos de Acahualinca ante el avance del Lago de Managua. LA PRENSA/Guillermo Flores

Pobladores piden ser evacuados

Los pobladores que aun habitan en los barrios costeros Alemania Democrática, Acahualinca y Cristo Del Rosario, tres de los barrios que deben ser declarados como zonas no habitables por su cercanía al Lago Xolotlán, demandaron hoy ser evacuados con urgencia y llevados a los albergues de la capital.

Por Anne Pérez Rivera

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Los pobladores que aun habitan en los barrios costeros Alemania Democrática, Acahualinca y Cristo Del Rosario, tres de los barrios que deben ser declarados como zonas no habitables por su cercanía al Lago Xolotlán, demandaron hoy ser evacuados con urgencia y llevados a los albergues de la capital.

“Nosotros tenemos todas nuestras cosas en bolsas, listas para que nos vengan a sacar y nos lleven a los albergues, porque el agua avanza cada día más. Mis tres hijos están con calentura y diarrea, yo estoy enferma y aquí somos cinco familias que necesitamos que nos ayuden”, indicó Tamara Loaisiga, una de las que aun se mantiene habitando el barrio costero Cristo del Rosario.

En los Bajos de Acahualinca, también en la zona costera, hay seis viviendas que ya están siendo afectadas con las aguas del Xolotlán, sin que aun reciban ayuda.

“Ya nos dijeron que no hay lugar en los albergues, que ya están llenos y que por eso no nos pueden sacar de aquí, pero nosotros no queremos seguir con este gran peligro”, dijo Ninoska Moreno, madre de cuatro niños y habitante de los bajos de Acahualinca.

En el Alemania Democrática, también al norte de la capital en la zona costera del Xolotlán, ya fueron evacuadas 28 familias. Pero, José Sandoval, su esposa y sus tres hijos aun no salen del área.

“Nosotros no nos fuimos para que no nos robaran nuestras pocas cosas, pero ahora ya no aguantamos las enfermedades y todo esto sigue empeorando, entonces estamos pidiendo que nos lleven a un albergue”, dijo Sandoval.

En Managua, hay más de mil personas en siete albergues en los que los refugiados reciben tres tiempos de comida,  cuentan con medicinas e incluso los refugios más grandes tienen puesto medico fijo.

Las autoridades están acondicionando otros seis lugares para albergar a unas mil 500 personas, de acuerdo a la información que hizo pública la primera dama de la nación, Rosario Murillo.

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