Alberto Cabezas
México/EFE
El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, llamó hoy a su homólogo mexicano, Felipe Calderón, a sumarse a los esfuerzos del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) en contra del crimen organizado, especialmente de los grupos dedicados al tráfico de personas.
«Queremos expresar con esto la comunión de intereses entre Gobiernos y pueblos de México y El Salvador y, por supuesto, del resto de países centroamericanos, en la lucha contra el crimen organizado y en la defensa de los derechos humanos de nuestras poblaciones, en particular, de los migrantes», sostuvo Funes.
En una visita de trabajo a México, donde estuvo acompañado por su canciller, Hugo Martínez, y de su ministro de Justicia y Seguridad Pública, Manuel Melgar, Funes se reunió con Calderón y ambos discutieron cuestiones relacionadas con la matanza de los 72 migrantes latinoamericanos hallados el pasado 24 de agosto en un rancho de San Fernando en el norteño estado de Tamaulipas.
Felipe Calderón consideró ese hecho un «golpe artero de la delincuencia en contra de personas inocentes que solo buscaban nuevas oportunidades para salir adelante en la vida».
Recordó que ya hay «avances importantes en las investigaciones» de la masacre de Tamaulipas, con 8 presuntos miembros de la organización criminal de Los Zetas arrestados y 6 abatidos, y recalcó que las autoridades mexicanas no descansaran «hasta que todos los responsables paguen por su delito».
Para Calderón, «el crimen organizado es un cáncer» que amenaza a las sociedades que se debe enfrentar «con todo el poder de nuestros Estados y con toda la fuerza de la ley».
El mandatario ofreció «trabajar ahora más estrechamente que nunca» en el tema de la protección a los inmigrantes con El Salvador.
Además, expresó las «más profundas condolencias» de su país para las familias de las víctimas, mismas que aceptó Funes.
Por su parte, el mandatario centroamericano señaló que la matanza ocurrida en Tamaulipas, donde hubo al menos 13 víctimas salvadoreñas, fue «una clara provocación del crimen organizado al trabajo eficiente y exitoso que realiza el Gobierno mexicano» para combatir a las organizaciones criminales.
Según Funes, la masacre «marca un antes y un después» en dos asuntos clave de la agenda de la comunidad internacional: el fenómeno migratorio y «la magnitud del fenómeno del narcotráfico, del tráfico de armas, del lavado de dinero, el crimen organizado en general».
Por ello sugirió «establecer una estrategia conjunta México-Centroamérica» de lucha contra la delincuencia, y solicitar más «apoyo político y económico (internacional) a una estrategia propia, bajo el entendido de que nosotros sabemos qué hay que hacer y cómo debemos hacerlo pero necesitamos que nos ayuden».
«El mundo no debe dejar solos a México y Centroamérica en esta batalla que libramos», añadió Funes.
Según el mandatario desde el SICA hay ya «pasos positivos» hacia una «lucha conjunta» contra el crimen organizado, un fenómeno asociado con pandillas pero también con poderosos cárteles de la droga, corrupción y la debilidad institucional.
El pasado 20 de julio, por iniciativa del presidente salvadoreño, varios mandatarios centroamericanos acordaron relanzar el proceso de integración regional y avanzar en temas concretos como los relacionados con seguridad democrática.
El pasado 3 de septiembre uno de los acuerdos cristalizó cuando los ministros de Relaciones Exteriores, Seguridad y Defensa de Centroamérica acordaron en Antigua (Guatemala) crear una agencia regional «con carácter operativo» para combatir las bandas del crimen organizado.
El SICA fue constituido el 13 de diciembre de 1991 a través del Protocolo de Tegucigalpa en la Cumbre de Presidentes de Centroamérica, como un esfuerzo por avanzar en la integración de la región. Cuenta con una secretaría general en San Salvador.
Forman parte del mismo Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, además de República Dominicana que es Estado asociado.