Darlene Superville
WASHINGTON/AP
Malia Obama tiene aparatos en los dientes, toca la flauta y se asegura de que su padre trate de salvar a los tigres; su hermana menor Sasha practica basquetbol como su padre y baila hip-hop.
Ambas se levantan a las seis de la mañana para ir a la escuela.
Barack y Michelle Obama han tratado de mantener a sus hijas alejadas de los medios de comunicación desde que llegaron a la Casa Blanca, argumentando que quieren que sus vidas sean lo más normales que se pueda. Pero de pronto, uno que otro detalle sobre los gustos y las actividades de las niñas más jóvenes en la residencia presidencial desde los Kennedy suele filtrarse. Y quienes ofrecen la información son precisamente su mamá y su papá.
Fue el mismo Obama quien reveló, quizá para vergüenza de su hija, que a Malia le habían puesto aparatos en los dientes. También divulgó sus planes de pasar casi todo agosto en un campamento de verano.
“Es mi bebé”, dijo sobre Malia, saliéndose del discurso preparado para un acto de recaudación de fondos. “Aunque ahora mide 1.74 metros (cinco pies y nueve pulgadas) todavía es mi bebé y le acaban de poner los aparatos, lo que es muy bueno porque se ve como una niña y antes estaba empezando a parecer demasiado grande para mí”.
Incluso la idea de pasar parte del verano sin su primogénita le estaba causando cierta congoja a Obama.
“Malia se va a un campamento un mes, algo que nunca ha hecho antes, y tal vez se me saldrá una lágrima cuando se vaya”, dijo Obama cuando le preguntaron en una entrevista cuáles eran sus planes para el verano.
En otra entrevista, Obama dijo que sus hijas tienen cuentas de ahorro y que les dan una parte del dinero, aunque no dijo cuánto o con qué frecuencia. El Presidente también dijo que quizá estén llegando a la edad en la que podrían comenzar a trabajar de niñeras.
LAS REGLAS DE LA SEÑORA OBAMA
La Primera Dama también es responsable de romper el muro protector de la privacidad de sus hijas, que ella misma y su esposo han intentado mantener.
Ella ha revelado que las dos tocan el piano y Malia un poco la flauta. A Sasha le gusta bailar hip-hop y ambas practican tenis.
Según la Primera Dama, sus hijas no tienen permitido ver la televisión durante la semana y en los fines de semana sólo pueden ver un poco. En cuanto a las computadoras, sólo pueden usarlas en la semana para hacer sus tareas.
Incluso su abuela materna Marian Robinson ha revelado uno que otro detalle sobre las niñas, por ejemplo que tienen habitaciones separadas.
Las niñas sólo han hablado en público en una ocasión, cuando ellas y Bo, el perro de la familia, acompañaron a la Primera Dama en un acto de lectura de cuentos de Navidad en el Centro Médico Nacional Infantil en Washington, el año pasado. Ese día, las niñas leyeron cuentos y ayudaron a su mamá a responder preguntas.
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