WASHINGTON/ AP
La Casa Blanca informó ayer que la amenaza de una iglesia en la Florida de quemar copias del Corán podría poner en peligro a las tropas estadounidenses en el extranjero.
Por su parte, el Departamento de Estado calificó el plan como “contrario a los intereses de Estados Unidos”, señalando que pondría en riesgo la seguridad de diplomáticos y turistas estadounidenses.
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Robert Gibbs, vocero de la Casa Blanca, destacó que el comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, el general David Petraeus, ha advertido que las imágenes del Corán quemándose serán usadas por grupos extremistas para incitar a actos violentos. “Cada vez que actividades como ésa ponen en peligro a nuestros soldados son una preocupación para este Gobierno”, manifestó Gibbs a los reporteros.
En el Departamento de Estado, el vocero P.J. Crowley tomó una posición aún más contundente, diciendo que el Gobierno espera que los estadounidenses rechacen y se manifiesten en contra del plan de la iglesia de quemar copias del libro sagrado musulmán en protesta por los ataques del 11 de septiembre del 2001.
Crowley señaló que el plan “es un potencial acto divisivo de falta de respeto contra una de las grandes religiones del mundo. Y, aunque apoyamos y defendemos nuestras libertades, incluyendo la libertad de expresión, ésta es una acción que tiene ramificaciones potencialmente graves”.
El vocero indicó que diplomáticos estadounidenses ya han reportado protestas pequeñas en varios países “donde el nivel de ansiedad está creciendo debido a la publicidad que ha recibido la acción propuesta. Pone en riesgo la vida de estadounidenses ordinarios, así como las de diplomáticos y soldados”.
Por su parte, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, condenó las amenazas de quema del Corán al señalar que el plan es “de mal gusto“, pero dijo que el ministro tiene derecho a efectuarlo.
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