No debe ser fácil estar en los zapatos de Enrique Llena, el técnico español de la Selección Nacional de futbol, que regresó desconsolado por lo que vio en el juego ante Guatemala en Fort Lauderdale.
Y ni siquiera estoy hablando de su estabilidad laboral. Ese análisis es para los expertos y dirigentes del futbol, quienes pueden juzgar con más precisión lo que conviene al balompié nacional. Me refiero al sobrecogimiento que le ha causado a Llena la distancia entre nosotros y los demás del área centroamericana.
Y ese sentimiento, puede estar provocado por dos factores: las limitaciones de nuestro futbol, o las suyas como entrenador, y lo difícil que debe ser realizar transformaciones serias con una materia prima escasa sobre el campo, y a lo mejor también en el banquillo. Así que la tarea que tiene por delante el español es abrumadora.
Llena ha dicho a los medios nicas que “Guatemala nos desnudó”. En realidad, eso no es así. Se desnuda lo que está cubierto. Y nuestro futbol siempre ha estado desnudo. Y como nos ha faltado humildad para aceptarlo, no disponemos de la actitud correcta y, tampoco de los recursos necesarios, para comenzar a cambiar.
Ahora creo que nadie ha estado esperando cambios profundos en el futbol nica sólo con la llegada de Llena. No. Llena no es la solución. Y no lo estoy juzgando como técnico. Digo que el futbol necesita pasar por una reingeniería, como todos los deportes en nuestro país.
Sí, los recursos son esenciales y están muy escasos, pero mientras no se disponga de la organización adecuada y no se implementen métodos de trabajo distintos, no se sacará el provecho correcto a lo poco que hay. Urge capacitar entrenadores y atender de verdad las ligas menores.
No creo que a algún nicaragüense le agrade que apaleen al equipo nacional de futbol. Pero a veces es necesario que pasen estas cosas para que comprendamos lo mucho que queda por hacer. Y que en lugar de andarnos peleando de un deporte contra otro, lo mejor es proponer ideas y ponerse a trabajar.
Llena no es culpable de la paliza que nos dio Guatemala (5-0). Lo que pasa es que él no sabía lo mal que anda nuestro futbol, o peor aún, no tenía conciencia del enorme reto que ha puesto sobre sus hombros, aún cuando haya hecho comentarios esperanzadores antes de cada batalla que le ha tocado dirigir.
Aquí la responsabilidad mayor la tiene la dirigencia del futbol nacional. Cuando una empresa falla, corresponde al gerente averiguar las causas y corregir.
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