Katy Perry. LA PRENSA/AFP/ODD ANDERSEN

Su vicio: robar en los hoteles

Algunos la tacharían de cleptómana, pero para Katy Perry robar en los hoteles es un vicio. La cantante de California Gurl confiesa que no puede evitar llevarse todo tipo de objetos cuando se aloja en algún hotel y que su predilección para ello son las almohadas.

LOS ÁNGELES/AGENCIAS

Algunos la tacharían de cleptómana, pero para Katy Perry robar en los hoteles es un vicio. La cantante de California Gurl confiesa que no puede evitar llevarse todo tipo de objetos cuando se aloja en algún hotel y que su predilección para ello son las almohadas.

“Robo almohadas de cada uno de los sitios en los que me quedo. Soy como ‘La Princesa y la Habichuela’, simplemente me tumbo en una gran pila de almohadas en una habitación grande”, explica la cantante que, por los sitios a los que se va de gira, debe tener en su posesión una auténtica colección de almohadas de todos los lugares que ha visitado.

LAS LOCIONES TAMBIÉN

Pero Perry no sólo roba almohadas. Katy tiene la costumbre de coger aquello que ve como si se tratase de un gran almacén, pero sin pagar lo que se lleva. “Cuando tenía 17 años, fui a un hotel encantador en Japón y me llevé todo. Estaba diciendo al servicio de habitaciones: más lociones, por favor, más chocolate, por favor”.

La cantante ha estado recientemente viajando alrededor del mundo para promocionar su segundo disco, Teenage Dream , visitando los hoteles más lujosos. Pero con tanto viaje, Katy ha cambiado su modo de vivir.

“En las últimas cuatro semanas he estado en Los Ángeles, Malasia, Singapur, Londres, París… a día de hoy incluso agradezco estar viva”, insiste. Además, el famoso jet lag ya no es algo que le cause dolor de cabeza: “Me siento como si me estuviese creciendo otra cabeza en alguna parte, mi cuerpo se está acostumbrando con tanto viaje, he estado zigzagueando por todo el mundo”.

La chica de California de 25 años no atenuó mucho la picardía en su más reciente álbum y los oyentes tienen la sensación de que no hubiese podido hacerlo de haberlo intentado.

En persona, Perry se presenta como un caramelito. Ella luce su cabello negro recogido en una cola, los párpados pintados de un azul brillante.

Para algunos, la mayor sorpresa del exitoso segundo álbum de Katy Perry es, de hecho, que tenga éxito.

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