CORRESPONSAL/ CHINANDEGA
La irresponsabilidad del conductor Reynaldo Cepeda Mayorga y de su ayudante Norwin Izaguirre, el primero en estado de ebriedad, provocó un vuelco que dejó 31 lesionados, que incluyen 8 en estado grave.
El accidente ocurrió minutos antes de las 12 del mediodía de ayer en una leve pendiente del kilómetro 193 de la Carretera Somotillo-Villanueva. El autobús es marca International, multicolor, placas M 1645, dijo la Policía de Tránsito.
El teniente coronel Bayardo Reyes, jefe del batallón de fronteras, quien asistió en auxilio de los heridos, confirmó que el ayudante Norwin Izaguirre fue quien dio vuelta a la unidad. Una de las pasajeras comentó que jamás habían observado conducir al ayudante.
PROTESTARON
“Los pasajeros protestaron durante la parada en la gasolinera Shell, salida de Somotillo, por el estado de ebriedad del conductor Reynaldo Cepeda, por lo que el ayudante dispuso conducir”, manifestó el jefe militar.
En el autobús viajaba el teniente Erwin Muñiz para reportarse como jefe del puesto militar en la comarca Palo Grande, fronteriza con Honduras, y resultó con golpes.
“Aseguran que un vehículo adelantó, lo que provocó la mala maniobra seguida de la inestabilidad del bus que empezó a zigzaguear para dar vuelta en su eje y volcarse”, agregó el jefe del batallón de frontera.
Tanto el conductor como el ayudante aprovecharon la confusión y gritos para huir, el primero con dirección a la ciudad de Chinandega, aunque dos horas después fue detenido por la Policía.
El ayudante huyó sobre unos matorrales con dirección Sur, mientras era perseguido por soldados del Segundo Comando Militar y agentes de Policía.
La treintena de pasajeros, entre éstos, adolescentes, maestros y pequeños productores trasladaban productos para una semana, en el suelo se divisaban granos básicos, huevos y 3 galones de aceite comestible.
Ramos dijo que abordó el bus en Somotillo, pero al notar al ebrio que conducía, decidió bajarse en la gasolinera junto a una maestra, luego aceptó viajar cuando el ayudante decidió conducir, el que casi provoca una tragedia, lo que agradecía al Creador no ocurrió a unos cuantos pasos a orillas de un abismo.
Supuestamente el dueño de la unidad llamó la atención al borracho, pero permitió que condujera.
“Éste es un llamado a la Policía que ponga sus ojos sobre los chequeadores de los buses, porque deben fijarse en los conductores”, dijo Ramos.
TRASLADO DE HERIDOS
Tres ambulancias, una del centro de salud Raymundo García, de Somotillo, y dos del Silais, trasladaron a los 31 heridos a esa unidad, pero 8 con gravedad fueron remitidos al Hospital España de Chinandega.
El doctor Evert Vanegas, a cargo de la unidad en Somotillo, dijo que la mayoría de los lesionados era de contusiones y golpes en la cabeza, espalda y miembros. Otros tres presentaban trauma craneal y cinco fracturados, entre éstos, Norma Lindo Jarquín, de 69 años, quizá la de mayor gravedad.
Sara Mairena Suazo, de 17 años; Ana Maribel Jarquín, Melba Gómez Beltrán, Miguel Ángel Meza, Elena Dávila Lumbí, de 57; Miriam de Jesús Andino, de 41; Silvia Verónica Jarquín, de 39, son los otros lesionados.
La Policía de Tránsito está documentando el caso y realiza las debidas pesquisas para pasar el resultado al Ministerio Público, quien decidirá si acusa por el delito de lesiones imprudentes.
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