A estas alturas del año, Juan Carlos Ramírez, el espigado y veloz lanzador derecho de los Filis en las Ligas Menores, esperaba estar convertido en el décimo segundo nicaragüense en subir a las Grandes Ligas. En lugar de eso, va directo hacia el quirófano.
Ramírez será intervenido en los próximos días para corregirle una dificultad que presenta en la parte derecha de la cadera, lo que podría tomarle los próximos cuatro meses en recuperarse, pero podría estar listo para los entrenamientos primaverales del 2011.
- De acuerdo con lo que se le informó al lanzador nicaragüense Juan Carlos Ramírez ayer, la operación no es en extremo delicada y usualmente la sufren atletas grandes como es su caso (6’3 pies).
“Me pone contento que la parte superior de mi cuerpo está bien. Mi brazo está al máximo, lo mismo que hombro y codo, pero la cadera se me afectó”, se lamentó el nica.
Ramírez inició el año con el Clearwater en Clase A, acumulando 4-3 y 4.06, con 55 ponches en 64.1 innings lanzados.
Terminó en Doble A con 3-4 y 5.45, tirando en Reading, sucursal Doble A de los Filis.
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“Mi sueño era ser subido este año. Incluso, se habló de ese tema en el equipo y hasta se dijo que posiblemente sería subido para trabajar en el bullpen, pero esta dificultad me ha truncado todo y ahora hasta seré operado”, dice Ramírez con pesar en su voz.
El problema se presentó hace más de un mes en la cadera de Juan Carlos, pero en su deseo de ser promovido a las Ligas Mayores, se mantuvo lanzando con dolor, hasta que éste se agudizó y obligó a una pausa que detuvo la campaña y ahora va al quirófano.
“Uno quiere luchar para conseguir buenas estadísticas, causar la mejor impresión posible y a la vez ver si es posible ser subido, pero no se pudo. Éstas son cosas que suceden y con fe en Dios, todo va a salir bien para el próximo año”, asegura el prospecto.
Ramírez terminó este año con 7-7 y 4.82, luego de actuar en 24 partidos, en los que acumuló 142 entradas, con 152 hits, 76 carreras, 41 bases y 115 ponches. Pero más allá de sus cifras, el poder de sus disparos y el progreso en general lo tenían contento.
“A pesar de esta dificultad, que por cierto me provoca mucho dolor porque es en el hueso, el año ha sido bueno para mí. Se me ha tratado bien, entrené duro y gané experiencia. Mejoré el slider y el cambio y la mecánica en general es mejor”, afirma el nica.
Juan Carlos mantuvo la velocidad entre 92 y 95 millas por hora, con disparos ocasionales a 97, pero afinó su slider y su cambio, aspectos en los que sus coaches pusieron énfasis, debido a que en el estadio de los Filis hay que provocar muchas rolas.
“Diario se nos dice que si queremos lanzar en las Grandes Ligas, tenemos que lanzar bajito y obligar a que nos bateen rolas. Vos sabés que el Citizen Bank Park es un estadio que favorece a los bateadores y entonces nos prepararan para eso”, afirmó.

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