De repente, los Rojos se han convertido en una tropa sólida sin puntos de contacto con los mediocres clubes que vimos desfilar en los últimos 15 años.
Y el problema en Cincinnati es que existió la Gran Maquinaria Roja, y todos los equipos de esa ciudad son comparados con aquel sensacional trabuco que dominó en los años setenta, gracias a su constelación de estrellas, varias de las cuales están ya en el Salón de la Fama.
El conjunto de ahora es un poco extraño. No se parece incluso a aquel que Davey Johnson llevó a la postemporada en 1995, justo cuando fueron por última vez a un play offs. Y menos que tenga alguna relación con la Big Red Machine, pero está ganando consistentemente.
La clave de este equipo está en su ataque, y específicamente, en el bate de Joey Votto, un canadiense que tras haberse repuesto a varios golpes emocionales está hecho una fiera con .327, 32 jonrones y 97 remolques. Detrás de él no hay gran cañón, pero en colectivo producen las carreras.
La tropa de 1995 tuvo a Reggie Sanders y Ron Gant como pilares. Sanders cerró con .306, 28 jonrones y 99 remolques. Gant con .276, con 29 tablazos y 88 impulsadas. En el club de ahora, detrás de Votto está Scott Rolen, quien batea .293, con 19 palos y 76 empujadas. Los demás truenan sólo cuando importa.
De forma colectiva, Cincinnati batea .273, el mejor promedio en la Liga Nacional. Y además de Votto y Rolen, también ha sido clave Brandon Phillips, con .290, con 151 hits, 92 anotadas y 50 remolques. Igual Jay Bruce, con .274, 18 jonrones y 58 empujadas. También son primeros en jonrones con 154, pero están bien distribuidos.
En pitcheo lanzan para 4.10 y están en el lugar 10 de 16. Su mejor brazo es Bronson Arroyo (14-8 y 3.82) Pero detrás de él sólo Johnny Cueto (12-4 y 3.44) ha superado la barrera de los diez éxitos. El novato Mike Leake tiene 8-4 y 4.23, igual que el también chavalo Travis Wodd con 4-2 y 3.53.
Pero al igual que todos los equipos de Cincinnati, hay seguridad en el bullpen con Francisco Cordero (35 rescates), Nick Masset (3-3 y 3.34, 16 juegos sostenidos) y Arthur Rhodes 4-3 y 2.19, más 23 “sostenidos”.
No son los chico malos del 90, pero hacen su trabajo, al igual que todo el equipo de ahora.
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