LA HABANA/ AFP
- El Arzobispado de La Habana, encabezado por el cardenal Jaime Ortega, líder del diálogo con el presidente Raúl Castro que desembocó en la excarcelación de, hasta el momento, 26 reos, aseguró que mantendrá su misión pese a la carta disidente de contenido ofensivo.
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Disidentes radicales enviaron ayer una queja al Papa Benedicto XVI por la “lamentable” y “bochornosa” mediación de la Iglesia católica en Cuba en la liberación de presos políticos, pero familiares de éstos calificaron la labor de “positiva”.
La misiva incluye 165 nombres de opositores que residen dentro y fuera de Cuba, entre ellos Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca y Jorge Luis García (Antúnez). En la carta, entregada en la Nunciatura Apostólica en La Habana, los opositores radicales exigen “el cese” de lo que consideran “apoyo político” de los obispos al Gobierno. Los disidentes critican la mediación de la Iglesia católica ante el Gobierno que permitió, con el apoyo de España y el Vaticano, la excarcelación de 52 reos que quedaban en prisión de los 75 disidentes condenados en 2003.
Para ellos, “una correcta mediación sobre el tema, hubiera implicado oír los reclamos de ambas partes y conciliarlos. Sin embargo, la solución del destierro (…) sólo beneficia a la dictadura”.
“Respetamos las opiniones que pueda dar cualquier persona sobre la Iglesia católica. La nuestra es que, como mediadora, está haciendo todo lo que ha podido hacer por la libertad de nuestros hombres”, dijo Berta Soler, una de las líderes de las Damas de Blanco, familiares de los 75 presos.
El diálogo también provocó el cese de hostigamientos por partidarios del Gobierno a las Damas de Blanco, y ha sido aplaudido por otros sectores de la disidencia, la Unión Europea y otros países.
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