Errores
“El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor”.
Confucio (551 A.C-478 A.C), filósofo Chino
Falta de valores
Siendo Nicaragua un país que todavía cuenta con valores humanos, resulta desconcertante que a estos últimos los subestimen y los anulen en sus derechos como si este país no fuera merecedor de una suerte mejor que lo conduzca a destinos superiores. Es vergonzoso francamente que la cultura encarnada en sus pocos personajes siga siendo pisoteada por quienes se consideran “dueños” de la razón para promover a otros que no poseen merecimiento alguno. Nadie, por el simple hecho de amasar el poder, puede volverse “indispensable” para que con una mentalidad centralista llegue a estimar que la historia y el tiempo los tiene a su favor, y que en ese sentido no hay sustitutos que les quite el lugar.
El poder en Nicaragua no debe tener patrones. Somos todos, como hijos de una misma Patria los que tenemos que asumir responsabilidades y decisiones, porque contamos con la libertad personal y el suficiente albedrío para construir una nación diferente; una República donde se acaben los borregos que únicamente saben decir “sí”, para volverse complacientes con quienes han destruido, y siguen destruyendo al país. A pesar de todos los males que en la presente época le han causado a Nicaragua, sobrevive la esperanza. La convicción de que no todo se ha perdido, y que con una firme perseverancia el cambio de cosas, y de sistema puede consumarse en una halagadora realidad que nos haga sentirnos actores de los esfuerzos concebidos, y materializados.
Nicaragua no está sola en sus demandas. Tiene que surgir una alternativa de solución a sus grandes conflictos; pero las duras experiencias recogidas del pasado, y del presente, nos enseñan a valorar los errores para no volver a caer en ellos, y no ser sujetos de cuantas culpas podemos arrastrar. La Biblia, considerada el “Libro de los Libros”, nos afirma en El Eclesiastés que todo tiene su tiempo. Las duras pruebas que Nicaragua ha vivido tienen que llegar a su final para entrar desde luego a una etapa de formidables períodos, donde la paz y la justicia se junten para crear un Estado que responda al buen funcionamiento de las instituciones, para abolir de una vez el burocratismo gubernamental que ha venido generando la corrupción alentada, y dirigida por el Frente Sandinista.
Nicaragua, como nación y como República no puede permanecer subyugada a la política totalitaria de un régimen funesto que atenta contra los derechos básicos de los ciudadanos, que en iguales condiciones precisamente participan de los sufragios electorales para mejorar las calidades de un Estado absolutista, por un Estado de corte democrático donde el hombre en su carácter de persona, y de individuo, pueda desarrollar sus derechos sin temor a ser presa fácil de los abusos de autoridad que a diario se cometen en este país por la ausencia de justicia, cuya evidencia ocupa dimensiones terminantes en el ámbito oficialista que ha resultado peor en sus maniobras que el somocismo.
El Frente Sandinista como gobierno está en contra del cambio del actual CSE, porque teme a una segura derrota cívica, y solamente haciendo uso del fraude puede retener el poder, porque ha perdido credibilidad, y nadie, a excepción de los borregos, y los serviles, confía en él, y por reiteradas inoperancias está llamado a caer en el basurero de la historia.
Hugo Ramón García
Unión opositora
Es correcta la posición de la CPDH de que las primarias deben ser con padrón abierto y no en plancha; en una democracia auténtica no debe existir el dedazo, en elecciones primarias y nacionales el pueblo tiene el derecho de escoger a sus representantes. Lo grave de las anunciadas primarias de la oposición es la participación de dos partidos que no son opositores, eso está demostrado hasta la saciedad, teóricamente tienen los votos que se necesitan para anular sentencia y decretos ilegales, pero en la práctica no se reúnen esos votos.
No pudieron anular el fraude de las elecciones municipales del 2008; la sentencia emitida por los magistrados orteguistas avalando la reelección, que viola la Constitución y el Decretazo, que mantienen en sus cargos a magistrados que se les venció sus períodos. Si hay voluntad patriótica, la unidad debe darse con los partidos verdaderamente opositores, ya que el pueblo sabe quiénes son los que se oponen y los que colaboran a la dictadura. No es posible seguirse engañando ante el juego sucio de Arnoldo Alemán y sus seguidores, que pretenden aparentar ser opositores y en la realidad son obedientes a las órdenes, al estilo “¡Dirección Nacional Ordene!”.
Pretender la unidad con el PLC arnoldista y el ALN es perder el tiempo. Alemán ofrece a Montealegre el 50 por ciento de los diputados, pero a la hora de contar los votos con ese mismo CSE, él va a tener más diputados que Montealegre. El ALN le va a pedir de 10 a 15 diputados, pero a la hora de contar los votos, el CSE le resta votos a los del VCE.
Los diputados del PLC arnoldista y los del ALN están comprometidos. A Montealegre lo han utilizado como escalera y lo seguirán utilizando si hace alianza con ellos.
Luis Solorzano
Granada
Leyes huecas
El derecho tiene acogida en las leyes, aquí sería bueno analizar qué es la Ley, pero ése no es mi objetivo. Pero sucede con mucha frecuencia que la Ley es desvirtuada cuando no son ajustadas a Derecho.
Eso es lo que sucede con las leyes huecas como son llamadas por lo tratadistas, es decir, sin contenido jurídico, dictadas por el dictador de turno. Esto es lo que está sucediendo actualmente en nuestra Patria.
Tal es el caso del llamado Decretazo y la Resolución dictada por los magistrados danielistas de la Corte Suprema de Justicia. Para ellos sólo valen sus decretos y sentencias. Y lo más inaudito es pretender que el Poder Legislativo debe suspender el proceso de formación de la Ley, sabiendo que durante un proceso de formación de ley no cabe ningún amparo.
Lo que sucedes es que los magistrados danielistas han perdido pudor, la ética y la moral y por sus pistolas quieren y sobre todo defender sus cargos y sus jugosos salarios.
Aquí el problema es de fuerza, los orteguistas se apoyan y ellos lo saben, en algo ilegal como el decretazo y otras leyes. Lo hacen porque saben que tienen el poder sobre la Policía y el Ejército, que se hacen cómplices de las ilegalidades. Aquí está sucediendo como dicen los juristas, que ya se perdió la institucionalidad y sólo queda recurrir a la protesta cívica y a la desobediencia civil.
El que hace la ley hace la trampa. El gobierno de Ortega es un gobierno sin contenido jurídico pues él se ha encargado de convertirlo así. Los conjueces no son magistrados. Dios salve a Nicaragua.
Julio Arauz
Call centers
En la actualidad ha surgido en el país la “problemática” de los call centers. Cientos de jóvenes, universitarios y recién graduados se encuentran trabajando en estos sitios de atención al cliente, no porque aspiren a pasar ocho horas diarias respondiendo reclamos de extranjeros ni estar sentados frente a una computadora todo el día, sino porque la mayoría de los que han “caído” en esa red de los call centers lo han hecho por necesidad y falta de oportunidades laborales en el país.
Mi caso para un botón. Soy bióloga y no he tenido el gusto de ejercer mi profesión, ya que los fondos para proyectos ambientales han sido disminuidos, muchas empresas privadas prefieren contratar personal extranjero y las instituciones gubernamentales sólo contratan por “pata”.
¿Cuál es la salida? Trabajar en un call center. ¿Y qué pasará dentro de unos 5 ó 10 años cuando estos mismos jóvenes estén en la cúspide de sus vidas profesionales y lleven las riendas del país? Nicaragua tendrá muchos administradores de empresas, ingenieros, abogados y otros que sólo tendrán experiencia en decir “¡Good morning! ¿How can I help you?”
Giselle León
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