Fabián Medina

En Letra Pequeña

Periodismo

Esta vez quiero hablar de periodismo. De esas cositas que a veces, sin mala intención, pueden provocar una tensión innecesaria entre el periodista y la fuente. Una bastante común es aquélla cuando la fuente, o sea la persona que da la información, pide, la mayoría de las veces muy amablemente, que “por favor” se le envíe una copia del trabajo antes de que sea publicado. Eso generalmente es ofensivo para un periodista. La mayoría de manuales de estilo de medios del mundo prohíben a sus periodistas que hagan esto, porque nunca falta el periodista novato que busca cómo quedar bien con su fuente haciendo esto, que a la postre termina hablando muy mal de él.

Dueño de la entrevista

Y esto lleva a otra situación que generalmente desconocen las fuentes: una vez dadas las declaraciones, el periodista es dueño de ellas y no el entrevistado. Pasa que a veces algún entrevistado quiere “cambiar” algo, o se arrepiente de lo que dijo y pide que no se le saque tal o cual parte. Y a veces, peor aún, aparece aquél que se sube en el pedestal de su soberbia y dice: “No te autorizo a que publiques mis declaraciones”. En esos casos, el periodista deberá sopesar si el daño que le puede causar a esa fuente es mayor que el interés que puede tener su audiencia de conocer esa información. Pero en todo caso, no debe de perder de vista, que una vez dadas con libre consentimiento, las declaraciones son suyas y es él y no el entrevistado quien decidirá si se publica o no.

Off the record

La frase “off the record” es bastante usada por periodistas y no periodistas. Significa que lo que se dijo no puede ser usado para publicarse. Sin embargo, tiene sus reglas: el off the record debe ser acordado entre fuente y periodista con “anticipación” a las declaraciones. No puede ser “después” de la entrevista. Es más, el periodista tiene que aceptar si desea conocer esa información “off the record”, porque eso lo obligará a respetar su confidencialidad. No sólo a no publicar nada de lo que conoció bajo esa premisa, sino a no comentarla con alguien que pudiera hacerla pública.

Fuentes anónimas

Además del off the record, que es la información reservada que conoce el periodista para entender una situación particular, está la información que se puede hacer pública, “on the record”, para seguirla llamando en inglés, y la información no atribuible (not for attribution), que es aquella que nos dan para publicar pero que la fuente no quiere aparecer, porque significa un riesgo para ella. Los periodistas también tenemos que sopesar este tipo de información antes de aceptarla como tal, porque abunda el bandido que quiere decir sus cuatro cosas sin dar la cara. O sea, tirar la piedra y esconder la mano, bajo la figura de fuente anónima.

Fuente ingenua

Sin embargo, tengo que aclarar que todas estas reglas, que rigen las buenas relaciones entre fuentes y periodistas, pierden vigencia ante un personaje con el que debemos tener cuidado: la fuente ingenua. Éstas son las personas que a veces nos encontramos y, que por su nivel cultural o escaso conocimiento de los medios de comunicación, dicen cosas que podrían perjudicarlos. Me refiero, por ejemplo, a guardas de seguridad, porteros, empleadas domésticas, campesinos y otros que nos dan información sin percatarse que eso les puede costar su cargo o, en el mejor de los casos, una regañada. Ahí la regla es, hombré, no hay que aprovecharse.

Columna del día Opinión
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