Actualmente se realizan ferias de toda clase: de artesanía, del maíz; microfer, etc. y son eventos con mucho éxito. Sin embargo, muy pocos saben que el nombre de feria se usó por primera vez en este país en el Banco Nacional de Nicaragua dentro del Programa de Crédito Rural. La primera Feria de Crédito Rural se realizó en Matiguás el 12 de abril de 1964 y constituyó un valioso elemento a favor de nuestros pequeños y medianos productores agropecuarios. El Crédito Rural tenía una asesoría del Banco Interamericano de Desarrollo, cuyo jefe, el ingeniero Alberto Tejera, fue el que sugirió el nombre de feria, cuyos procedimientos estaban bien calculados para poder beneficiar al hombre del campo.
El Crédito Rural tenía agencias en 89 municipios, cuyo jefe era un agrónomo con dos o más agrónomos, quienes tenían la misión de atender al pequeño productor con diligencia, honradez y sin actitudes políticas, pues el banco así lo mandaba. En cada agencia había un Comité Local formado por dos campesinos reconocidos por su honradez e integridad y el agente con facultades de otorgamiento de crédito hasta por C$$20,000 y el sujeto de crédito tenía que ser un hombre que tuviera dos factores: honrado y trabajador, y nada tenía que ver su filiación política. Las Ferias de Crédito Rural se ajustaban a un procedimiento que garantizara un buen resultado, así:
—Al escoger la agencia, donde se realizaría la feria, se le incorporaba temporalmente dos o tres agrónomos de otras oficinas con dos meses de anticipación.
—Los agrónomos visitaban a los pequeños ganaderos en sus fincas para ofrecerles la oportunidad de adquirir sementales enrazados para sustituir los que tenían de inferior calidad, debían tener por lo menos 20 vacas. Al aceptar quedaban registrados y prácticamente el crédito aprobado a cinco años de plazo con garantía únicamente de la prenda agraria.
—Se facilitaba a los agricultores la adquisición de bueyes, carretas, vacas paridas para el consumo familiar, mulas, cerdos de raza, y equipos ligeros como desgranadoras, arados de vertedera, láminas de zinc, alambres de púa, etc., en forma fácil y a precios atractivos estableciéndose el libre juego de oferta y demanda.
—Se promovía entre los criadores de ganado vacuno y porcino, así como las casas comerciales dedicadas a la venta de pequeña maquinaria y equipos, la concurrencia a dichos eventos y el banco les garantizaba el pago de sus ventas que eran controladas en cuanto a calidad y precio. Se exigía originalmente a los productores de ganado un mínimo de 7/8 de enrazamiento brahman. Los agrónomos supervisaban previamente la calidad del ganado y escogían los adecuados para el productor.
—Las ferias se llevaban a cabo los domingos y en la plaza del pueblo se instalaban postes numerados para amarrar a los animales y que el productor escogiera el suyo y firmaba el pagaré respectivo. El lunes siguiente en la Casa Matriz se elaboraban los cheques para los que proveían los sementales, y resto de animales y equipo. En los quince años que manejamos el crédito rural se realizaron 264 ferias por todo el país y se acogieron a ellas 12,000 pequeños ganaderos.
Esto era un verdadero programa de desarrollo a favor del campesinado sin meterles vestigio alguno de política partidista. Ése era el banco que quebraron intencionalmente y fue la época de oro del crédito al pequeño agricultor nica.
El autor es experto cooperativismo rural
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