Qué triste las calamidades que estamos viviendo en Nicaragua, todo por las ansias reeleccionistas de un cuestionado personaje que ya en una ocasión perteneció a un fenecido régimen totalitario, dejándonos un reguero de dolor y muerte, pero que ahora por sus pistolas nuevamente nos quiere acostumbrar a su dictadura actual. Hasta los niños saben perfectamente que el individuo al que me refiero, es el todopoderoso comandante de la revoluta Daniel Ortega Saavedra.
En sintonía al cumplimiento de esa voluntad dictatorial y de forma paramilitar, la magistrada orteguista Alba Luz Ramos, administradora en funciones de la CSJ, cumpliendo ciegamente órdenes expresas de su jefe superior, pasará ignominiosamente a la historia negra de Nicaragua al acatar servilmente una orden mafiosa atentatoria contra el Estado de Derecho.
El bestial zarpazo dado por el orteguismo a la Corte Suprema de Justicia, a los nicaragüenses no nos tomó desprevenidos. Lo sabíamos y denunciamos que los orteguistas vendrían con todo, incluyendo sus nefastos combos de venganzas políticas planificadas por el mismo coronel retirado Lenín Cerna contra magistrados demócratas, incluida la crueldad de enviar al desempleo a centenares de empleados del Poder Judicial que no pertenecen al frentismo. Despedir, chantajear, amenazar y suspender salarios a los “rebeldes” es parte de las irregularidades gansteriles y sólo falta que la ejecutora de dicho macabro plan, la fastuosa coordinadora de esos conjueces, Alba Luz Ramos, les mande a cortar el agua, la luz y hasta los envíe presos. De tal manera que para nadie es una sorpresa que el señalado Manifiesto del FSLN —“Dictadura paso a paso”— es un verdadero plan de ablandamiento, división, destrucción y desmoralización de las de oposición y que el mismo existe, para permitir el establecimiento del dictador con su tal II revolución.
No obstante, mi reflexión en este artículo se basa en unas magistrales aseveraciones de Fabián Medina aparecidas el día jueves 12 de agosto del año en curso en las que nos propone dos soluciones: “la suave y la dura. La suave, que se pide a gritos, es que todos los nicaragüenses, fíjense que ni siquiera digo oposición, nos unamos contra los nuevos filibusteros que siendo menos que nosotros nos quieren gobernar como amos y señores. Y la otra, la solución dura, la guerra. Y Dios salve a Nicaragua. No sé si todavía se pueden resolver las cosas por las buenas, según las herramientas del sistema democrático, pero estamos obligados a unirnos y probar antes que por nuestros errores la sangre llegue al río”.
Yo sólo repito, porque algunos oportunistas autodenominados opositores se hacen los suecos desconociendo que estamos todos contra Ortega. Les pregunto: ¿Ahora también es mentira que existe la dictadura orteguista?
Les recordaré que las dictaduras somocista y sandinista, la primera creó a unos 12 mil “orejas” y “jueces de mesta” que tenían la G.N y la OSN. Por su parte el sandinismo superando a su maestro formó a 30 mil paramilitares y jueces, que por el accionar de esos grupos fueron asesinados millares de nicaragüenses. También debo señalarles que hasta el momento actual muchos de esos “orejas” y “jueces de Mesta”, entre los cuales se contaban: enfermeras, barberos, intelectuales, economistas, abogados, etc. Muchos de ellos siguen activos sirviéndole actualmente al señor Ortega. Lo único novedoso es que ahora además de jueces de Mesta, crearon a los conjueces en la Corte Suprema de Justicia.
De paramilitares jueces, conjueces, jueces de Mesta, sapos y serviles se han dotado las dictaduras, sino pregúntenle a la “excelentísima” Alba Luz Ramos, convertida por su filiación partidaria orteguista en la mano de que mece la cuna de esos conjueces y jueces de Mesta orteguistas.
El autor es Abogado y Notario Público. Coronel R.
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