Cartas al Director

Egoísmo

“Siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo”.

Sófocles (495a.C-406 a.C), poeta trágico griego.

EN DEFENSA DEL GOBIERNO

Ciertos magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) conjuntamente con algunos diputados han venido profundizando la crisis institucional; los legisladores porque nunca nombran a los funcionarios que sustituyan a los que concluyeron su período, y los magistrados porque están encaprichados a no sentarse cordialmente a trabajar para resolver las discordias jurídicas e internas que les atañen, aludiendo que los magistrados Rafael Solís y Armengol Cuadra dejaron de ser magistrados al no reconocer la vigencia del artículo 201 Cn., segundo párrafo del año 1978.

Si este artículo constitucional está sin vigencia, deben aclarar qué ley lo derogó. Sólo una ley deroga otra ley, la palabra política no deroga. La CSJ no puede continuar estancada, por intransigencia y errónea interpretación del artículo mencionado. La ley permite que los conjueces nombrados por la Asamblea Nacional (AN) sean incorporados, no es ilegal, está bien hecho.

El artículo 163 Cn. regula el procedimiento y nombramiento de los conjueces, cuándo deben ser llamados a integrar Salas o Corte Plena, y no es como lo arguyó a este Diario, el pasado 7 de agosto del 2010 Página 6A, la doctora Vilma Núñez, del Cenidh: “Que nombrar a los conjueces sería la consumación del caos”. Pero si éstos ya están nombrados, lo que hacía falta era que la CSJ los facultara para el ejercicio profesional. El caos lo están haciendo otros. Dice Víctor Hugo en su obra Nuestra Señora de París : “Una gota de agua y un poco de compasión valen más de lo que podré yo pagar en toda mi vida” (Pág. 403. Editorial Bruguera, S.A., Barcelona). Con la colaboración, esfuerzo de todos ellos contribuyen a mejorar el equilibrio de los poderes del Estado y la sociedad.

Se ve que lo que pretenden ciertos es hacer quedar mal a quienes no lo merecen, y se ha visto que el único poder del Estado que está velando porque desarrolle del país y el bienestar de los sin voz, es el gobernante del Poder Ejecutivo, buscando los puntos de equilibrio para sacar de la crisis al país, pues no puede permitir que aproximadamente por 10 ó 15 funcionarios o políticos intransigentes y egoístas el país vaya al despeñadero.

Con sofismas políticos, jurídicos, hermenéuticas fuera de contexto, no continúen obstruyendo el futuro del país, porque el mundo y todo el pueblo lo están observando todo. Los jueces, magistrados, deben respeto, obediencia férrea a la Constitución y todos sus preceptos vigentes. Si no renuncien y dejen trabajar.

 Bayardo Quinto Núñez

LA GRITERÍA CHIQUITA

La llamada Gritería “Chiquita” se instituyó hace 63 años, en 1947, ante millares de fieles por el Obispo de ese entonces, monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, que desde el púlpito de la Real Basílica Catedral, dedicada hoy a la Asunción de María, leyó el Decreto Instituidor de la “Gritería de Penitencia”, actividad que con el correr de los años se ha convertido a una piedad tan similar a la Gritería del 7 de diciembre donde se conmemora el dogma de la Purísima Concepción.

Esta Gritería Chiquita o de Penitencia nació cuando la ciudad de León era flagelada por la erupción del Cerro Negro, el volcán más joven de la cordillera volcánica Los Maribios, y que según el historiador gringo Efraim Squier, dio fe su nacimiento el 11 de abril de 1850. En 160 años de existencia del Cerro Negro, el municipio de León ha sido azotado por erupciones dañinas, hasta el punto que en 1947 que ocurre de las erupciones más violentas amenazando con aterrar la ciudad se instituyó la Gritería de Penitencia con el emblemático grito : ¡Quién causa tanta alegría! ¡La Asunción de María!

Jorge Luis Calderón López 

VAGOS DE ETIQUETA

Actualmente en la ciudad de Mata- galpa se está viendo lo que muy bien se puede llamar el fenómeno social de los vagos de etiqueta, quienes se caracterizan por gustarles la buena vida sin poner en práctica ningún tipo de menester para bien de la sociedad y de ellos mismos; los que abundan comúnmente en muchos países de Hispanoamérica y resto del mundo.

A estos vagos de etiqueta los podemos observar deambulando muy bien vestidos con diferente look cada día por las avenidas y calles de esta ciudad, generalmente con maletines, folder, portafolios, etc., hablando en las esquinas con sus respectivos móviles con nadie, como si los mismos tuviesen en ese preciso momento tener que cumplir una gran agenda de trabajo empresarial con especial urgencia.

En mi carácter personal siempre he pensado que estos vagos de etiqueta son las personas idóneas para trabajar como guías de turistas; razón por la cual nuestro Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) los debe invitar para brindarles una excelente capacitación, pues los mismos saben cómo, dónde y a qué hora poder encontrar algo relacionado con la hoy llamada industria sin chimenea.

Salvador Pérez González

Opinión
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