MÉXICO/AP
El presidente de México, Felipe Calderón, se mostró ayer dispuesto a modificar su estrategia contra el crimen organizado, una semana después de admitir públicamente que el país vive una espiral creciente de la violencia del narcotráfico que ya ha dejado más de 28,000 asesinados desde diciembre del 2006.
Calderón se disponía a escuchar las propuestas de sus opositores políticos como parte de reuniones que inició hace unos días con diferentes grupos de la sociedad, incluyendo analistas y religiosos para analizar y fortalecer su estrategia anticrimen.
“Ratifico la apertura del Gobierno Federal, la mía, en lo personal, para valorar todas las ideas, todas las propuestas, todos los planteamientos que nos lleven a forjar una política de Estado en materia de seguridad”, dijo en su mensaje de apertura de la reunión.
OPORTUNIDAD HISTÓRICA
“Tenemos frente a nosotros la oportunidad histórica de cambiar el destino del país en esta materia, y hoy construir una nueva institucionalidad, cuyos efectos sean permanentes y benéficos para varias generaciones futuras de mexicanos”, agregó.
Al mismo tiempo el mandatario pidió a los líderes de los partidos una “sólida y renovada voluntad” para trabajar juntos y dejar a un lado las diferencias políticas.
“Ha llegado el momento de dar cauce a nuestras coincidencias, en las diferentes plataformas y programas presentados por los partidos políticos, hay en todas ellas un denominador común: un compromiso por la seguridad”, afirmó.
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