Miles de socorristas buscaban contrarreloj a supervivientes entre los escombros de Zhouqu. El alud derribó incluso edificios de apartamentos de varios pisos. LA PRENSA/AP/Ng Han Guan

Avalanchas arrasan con aldeas chinas

Los socorristas chinos continuaban ayer intentando encontrar supervivientes de los deslizamientos de tierra que el domingo devastaron la provincia de Gansu, aunque la esperanza de conseguirlo era cada vez más tenue y el saldo de muertos llegaba a los 702. En la zona de Gansu el aluvión de lodo y piedras arrasó todos los inmuebles de por lo menos tres aldeas de esta región montañosa, habitada principalmente por pobladores de etnia tibetana.

ZHOUQU, CHINA/AFP Y EFE

Los socorristas chinos continuaban ayer intentando encontrar supervivientes de los deslizamientos de tierra que el domingo devastaron la provincia de Gansu, aunque la esperanza de conseguirlo era cada vez más tenue y el saldo de muertos llegaba a los 702.

En la zona de Gansu el aluvión de lodo y piedras arrasó todos los inmuebles de por lo menos tres aldeas de esta región montañosa, habitada principalmente por pobladores de etnia tibetana.

El último balance provisional de la catástrofe era de 702 muertos y de 1,042 desaparecidos, anunciaron autoridades de la provincia afectada.

Ayer un hombre de 52 años fue rescatado de un edificio de apartamentos, más de 50 horas después del siniestro, y los equipos de rescate indicaron haber percibido “débiles” señales de vida en otra zona, señaló la agencia oficial China Nueva.

AVALANCHA ALCANZÓ TERCEROS PISOS

Las aludes de lodo sepultaron una franja de 5 km de largo y 500 metros de ancho con un altura que llegó, en algunos lugares, hasta la tercera planta de los edificios, indicó la agencia.

El alud provocó la formación de un lago artificial, que bloqueaba el río Bailong, y que los militares chinos dinamitaron cuando el agua estaba a punto de desbordarse sobre Zhouqu por segunda vez desde el domingo, cuando destrozó inmuebles y cubrió calles con lodo de hasta un metro de espesor.

El primer ministro Wen Jiabao instó a los miles de socorristas movilizados, desde todo el país, a hacer lo imposible para encontrar sobrevivientes, aunque reconoció que la tarea era difícil.

Entretanto, el presidente Hu Jintao presidió ayer una reunión que buscaba organizar la respuesta del Gobierno a la crisis.

Más de 7,000 soldados y socorristas intentaban aún encontrar supervivientes en la ciudad de Zhouqu, la más afectada de la región.

Según el ministro chino de la Tierra y los Recursos Naturales, Xu Shaoshi, la catástrofe puede explicarse por diferentes factores, incluyendo las lluvias torrenciales, el terremoto de 2008 en Sichuan, que habría desestabilizado las montañas cercanas, la prolongada sequía y la erosión del suelo.

China enfrenta este año inundaciones de una magnitud sin precedentes en una década, que ya dejaron 2,100 muertos y obligaron a evacuar a unas 12 millones de personas, principalmente en el sur y en el centro del país, pero que últimamente se extendieron también al noroeste. Nuevas lluvias fueron anunciadas para hoy miércoles.

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