La réplica del histórico Calendario Azteca o Piedra del Sol, que estaba a cargo del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), desde esta semana será custodiada por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), donde permanecerá los próximos 99 años.
La entrega oficial se hará mañana con un acto que contará con la presencia de la antropóloga y arqueóloga María Elena Saenz, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y otros especialistas en antropología y arqueología del país.
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La réplica del calendario formará parte de un complejo histórico que ya inició a construir esta casa de estudios superiores.
La gestión de traslado estuvo a cargo de un grupo de antropólogos y arqueólogos, y la nueva administración de la institución liderada por el rector Elmer Cisneros invertirá en la construcción de una plazoleta con iluminación atractiva.
Esta inversión aún no está especificada, pues el proyecto recién se está planteando, pero es posible que la obra se ejecute con presupuesto del 2011, pues será de referencia académica para las carreras de Historia, Arqueología y Antropología.
“El calendario está en un lugar muy cercano al Observatorio de Astrofísica, el Centro Arqueológico y próximamente estamos pensando en construir un jardín que limite el acceso directo a la pieza azteca; sería un complejo histórico de la universidad”, manifestó Cisneros.
La réplica mide aproximadamente cuatro metros de alto y tres metros de diámetro y fue donada por el Gobierno de México en los años setenta.
Cada año azteca consta de 18 meses, de 20 días cada uno, y un mes con sólo cinco días y seis horas.
Los aztecas dividían el calendario solar en cinco períodos de 73 días. También indicaban las estaciones que simbolizaban el tiempo del agua y del viento, de las cosechas, el tiempo santo o de fiesta, el tiempo de secas e inicio del calendario y el tiempo de las enfermedades y las miserias.
El calendario fue fijado junto a otra piedra redonda de nombre Cuauhxicalli o Vaso de Águila, con los rayos del sol esculpidos y una pileta donde se supone se degollaban los presos y un canal por donde escurría la sangre.
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