Ernesto González Valdés

Tres caras de una misma moneda

¿Cuál fue el primer hombre o mujer que por algún motivo decidió buscar nuevos horizontes o simplemente emigrar? ¿Romano o griego, antes de Cristo o después de Cristo? Motivos que llevan a las personas a emigrar por diversos factores; ¿económicos? ¿por amor? ¿desastres naturales? ¿por aventuras de conocer lo desconocido (“El riesgo es que te quieras quedar”)? ¿por interés? ¿políticos? Posiblemente al buscar a su alrededor, muchas de sus amistades y familiares residen fuera de nuestras fronteras desde hace muchos años o pretendan hacerlo.

¿Cuál fue el primer hombre o mujer que por algún motivo decidió buscar nuevos horizontes o simplemente emigrar? ¿Romano o griego, antes de Cristo o después de Cristo? Motivos que llevan a las personas a emigrar por diversos factores; ¿económicos? ¿por amor? ¿desastres naturales? ¿por aventuras de conocer lo desconocido (“El riesgo es que te quieras quedar”)? ¿por interés? ¿políticos? Posiblemente al buscar a su alrededor, muchas de sus amistades y familiares residen fuera de nuestras fronteras desde hace muchos años o pretendan hacerlo.

¿Cifras innegables, tangibles? En el año 2007 el 14 por ciento de la población norteamericana era de habla hispana, considerada la primera minoría de mayor crecimiento con 45 millones de habitantes. ¡Más de 8 veces la población total de nuestra población!

¿VALE LA PENA EMIGRAR?

Por ejemplos pudiera citar algunos, tres a grosso modo. Dos amigas, un amigo. La primera, poca estabilidad en su vida emocional, un hijo, conoció un ciudadano norteamericano, y pretendiendo tarde o temprano llevarse a su hijo, una vez ella naturalizada, prendada del llamado primer mundo, satisfecha —al comienzo— de tener acceso a recursos materiales que posiblemente en muchos años no hubiese logrado en nuestro país tercermundista. Trató de aprender el nuevo idioma ¿el spanglish?; antes tenía su propio negocio, hoy espera a que su esposo haga horas extras para mantenerla, además de pasarle la mesada a su hijo, para el pago de los estudios universitarios.

A su cabanga se le suma los costos ¿al cine? 12 dólares la función (sin palomitas, hot dog, ni gaseosas), ¿asistir al médico?

¡No! Resiste y se atiende en el centro de salud más cercano. ¿Qué hace para comunicarse con sus familiares? Ah, el internet, chatea y juega en hi5, Facebook, farmville, sube fotos en Sonico, Tagged, Netlog y cuanta red social exista o posiblemente fans de las que se abran algún día.

OTROS CASOS

Trasladémonos a Europa; caso muy similar al anterior, pero no es igual: Profesora Universitaria. Un buen día decidió probar fortuna, en contubernio con un europeo salió, nunca pudo ejercer la docencia.

¿Su vida? Trabajar para una empresa sin permiso de trabajo, atender a estudiantes con problemas en la asignatura. Una vez al año viene a Nicaragua, regalos a la familia y no falta el envío de dinero a su madre e hijo.

¿Comunicación con la familia y amigos? Internet, uso de todas las redes sociales, existente, donde en cada correo subliminalmente pregunta por la política, los desastres naturales, la economía.

¿Aburrido hasta aquí, algo nuevo que no sea lo cotidiano de un emigrante? No se preocupe ya casi termino. El tercer caso: Vecino, “hace de todo” (fontanero, electricista, albañil, etc.), pero el 50 por ciento del año lo pasa fuera del país, cerca en Centroamérica, no pensando en quedarse, pero sí en buscarse la vida ante la escasez de empleo y aunque mal pagado y con el peligro permanente, constante de la deportación, más la amenaza de la discriminación que comienza a proliferar.

¿Vale la pena tanto esfuerzo, sacrificio? En el año 2012 la tendencia de la población hispana a crecer será de 51.4 millones de hispanos al menos en los Estados Unidos. Por lo visto no tengo la razón.

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