Que abran los ojos para que miren
con que ardor se abrazan los zarzales
en los pantanos
por haberse perdido el amor entre nosotros.
Y la esperanza es que después de buscar
en un pedregoso y retorcido camino,
veamos acercarse un mundo más humano
subiendo y trayendo en sus brazos
las palabras que nunca envejecen
y nos recuerden,
que así en cualquier momento podemos morir
y olvidar la voz del amigo que canta,
deberíamos iluminarnos siempre
con el fuego de la razón,
y que el silencio suba y nos toque el corazón.
Ver en la versión impresa las paginas: 12