El grupo de conservadores excluidos de la asamblea del 31 de julio, del Partido Conservador (PC), insiste en que esta “jugada” es parte de la estrategia del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), para mantener distraída a la opinión pública con los pleitos de los partidos de oposición.
Mientras la oposición se divide, el FSLN trabaja a paso forzado, porque el tiempo se le agota, en la búsqueda de los 56 votos en el parlamento para conseguir la reelección del presidente Daniel Ortega.
- El grupo del Partido Conservador, excluido en la asamblea del 31 de julio, asegura sentirse avergonzado de que un sector de los dirigentes con desvergüenza política se haya prestado a la estrategia divisionista del presidente Daniel Ortega, cuyo fin es distorsionar el problema político del país, ya que la verdadera batalla de la oposición se debería estar dando para evitar la reelección de Ortega.
Consideran que la participación de Alejandro Bolaños, como candidato presidencial, podría concretarse porque para Ortega sería beneficioso dividir el voto de la oposición.
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Para el conservador Eduardo Chamorro Coronel, la devolución de la personería al PC y la diputación a Alejandro Bolaños Davis, fue el preámbulo de esa asamblea del 31 de julio último, en la que violando el artículo 91 de los estatutos del partido se reformó el marco legal de la organización para elegir una junta directiva que asumirá funciones en octubre.
También eligieron a los candidatos a presidente y diputados para las elecciones del 2011.
Chamorro considera que toda “esta jugada”, bien articulada y planeada por “una de las mentes políticas más hábiles que yo respeto, que es la de Alfredo César”, tiene como objetivo usar al partido para crear más división dentro de la oposición que busca la unidad.
“Bajo la teoría de Alejandro Bolaños, de que hay que luchar contra el pacto Alemán-Ortega, es una posición creíble pero realmente falsa”, afirma Chamorro Coronel.
El grupo de los excluidos, como se autodenomina, sostiene que Azalia Avilés se ha prestado al juego y es por eso que en la mencionada asamblea “inventaron” una presidencia honoraria del partido. También involucran en la acción al ex presidente de la República, Enrique Bolaños.
“Tristemente asevero que en esto está metido el ex presidente de Nicaragua Enrique Bolaños. Él fue parte de esa negociación. Casi me atrevo a decir que tiene un pacto tácito con Ortega…”, manifestó Chamorro Coronel.
Alfredo César, quien según los cambios será el nuevo vicepresidente nacional del PC, está virtualmente oculto, inaccesible a los periodistas. LA PRENSA lo ha buscado durante una semana y en su oficina los empleados han dicho que está “ilocalizable”.
Luciano García, del grupo excluido, insiste en señalar las violaciones legales que cometieron Avilés, Bolaños y César para concretar la acción. Van desde una convocatoria viciada hasta la aprobación, sin el quórum de ley, más de 30 artículos del estatuto. García explicó que esa reforma es ilegal ya que nunca se dijo al Consejo Nacional de 57 miembros que se iba a realizar semejante transformación. Los estatutos exigen que la Directiva informe de previo a los miembros del Consejo sobre esas iniciativas de reforma.
Hugo Ruiz, presidente de la Comisión Electoral del PC, señala que otro error fue convertir la supuesta asamblea del Consejo Nacional en una convención nacional y elegir a candidatos a diputados departamentales, que sólo pueden ser elegidos en convenciones departamentales.
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