Turistas y habitantes de Moscú caminan bajo una densa nube de humo provocada por los incendios forestales. LA PRENSA/AP/MIKHAIL METZEL

Llaman a voluntarios a combatir el fuego

Las autoridades rusas hicieron ayer un llamado a voluntarios para combatir unos gigantescos incendios forestales que literalmente asfixian a Moscú, tras desplazar misiles y poner bajo vigilancia zonas nucleares en riesgo.

MOSCÚ/AFP

Las autoridades rusas hicieron ayer un llamado a voluntarios para combatir unos gigantescos incendios forestales que literalmente asfixian a Moscú, tras desplazar misiles y poner bajo vigilancia zonas nucleares en riesgo.

Según el ministerio, la situación sigue siendo “complicada” en las regiones de Nijni-Novgorod y de Moscú. Cerca de 500 militares talaban los bosques de los alrededores del centro nuclear Sarov (región de Nijni-Novgorod, a 500 km al este de Moscú) para erradicar definitivamente el riesgo de propagación del fuego, indicó un portavoz.

Luego de haber declarado varias veces que no había ningún riesgo, las autoridades afirmaron ayer que todos los materiales radiactivos habían sido evacuados a principios de la semana. El ministerio de Defensa reconoció que un incendio había destruido el 29 de julio una base logística de una unidad de paracaidistas, la segunda instalación del ejército destruida por el fuego.

El ministro de Situaciones de Emergencia, Serguei Shoigou, afirmó este viernes que sus equipos también estaban trabajando para evitar una propagación de los incendios más hacia el oeste de Rusia, donde los suelos todavía están contaminados tras la catástrofe de Chernobil en 1986.

Mientras, Moscú fue nuevamente invadida ayer por el humo de los incendios que volvían el aire irrespirable. Los moscovitas, entre los cuales muchos llevaban mascarillas sanitarias, se vieron envueltos en la peor nube de humo desde que los incendios estallaron hace más de una semana, y los expertos advirtieron acerca de la contaminación, muy por encima de la norma de seguridad.

El presidente ruso, Dimitri Medvédev, expresó que la atmósfera de la capital era “sofocante” y llamó a los moscovitas a tener “paciencia”.

El balance oficial de las pérdidas humanas en los incendios forestales que han arrasado más de 70 mil hectáreas de bosques, pasó ayer de 50 a 52 muertos, anunció el ministerio de Salud.

El humo dificultó la visibilidad de las torres del Kremlin y de las cúpulas de las iglesias en la capital, y perturbó en la mañana el funcionamiento de los aeropuertos moscovitas.

El verano de 2010 debería superar todos los récords de calor en Moscú desde la apertura de los registros de temperatura hace 130 años. Se alcanzó un máximo histórico de 38,2 grados Celsius en la capital.

Según las observaciones del satélite Terra, realizadas por la NASA, los “incendios son de tal magnitud que forman pirocúmulos, un tipo de nube generalmente asociado a erupciones volcánicas.

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