El Boeing 737 que aterrizó en Guantánamo con cuatro miembros de Al Qaeda a bordo el 24 de septiembre de 2003. LA PRENSA/AP/FRED SEGGIE

CIA sacaba presos en secreto de Guantánamo

Cuatro de los prisioneros más importantes sospechosos de terrorismo fueron trasladados secretamente al reclusorio naval de Guantánamo en el 2003, años antes de lo que informó el Gobierno, y luego se los trasladó nuevamente a prisiones secretas extranjeras antes que el Tribunal Supremo les permitiera asesoría legal.

WASHINGTON/ AP

Cuatro de los prisioneros más importantes sospechosos de terrorismo fueron trasladados secretamente al reclusorio naval de Guantánamo en el 2003, años antes de lo que informó el Gobierno, y luego se los trasladó nuevamente a prisiones secretas extranjeras antes que el Tribunal Supremo les permitiera asesoría legal.

La transferencia permitió a Estados Unidos interrogar a los detenidos en “lugares encubiertos” de la CIA durante dos años más sin que hablaran con sus abogados, observadores de los derechos humanos o recurrieran ante los tribunales estadounidenses. De haber continuado en Guantánamo tres meses más, habrían disfrutado de estos derechos.

“Era un juego de apariencias para ocultar a los detenidos de los tribunales”, manifestó el profesor de derecho de la Universidad de Seton Hall Jonathan Hafetz, que representó a varios de los detenidos.

Su retirada de Guantánamo ilustra el temor que tenía el Gobierno del presidente George W. Bush a que la Corte Suprema derogara el secreto del programa de detenciones.

Demostró además la insistencia del Gobierno de Bush en que los terroristas fueran detenidos fuera del sistema judicial estadounidense. Años después, el programa sigue complicando las intenciones de su sucesor, Barack Obama, de enjuiciar a los terroristas más allá de los ataques del 11 de septiembre del 2001.

La llegada y rápida partida de Guantánamo fueron investigadas mediante los manifiestos de vuelo y entrevistas con presentes y ex funcionarios estadounidenses y otras personas familiarizadas con el programa de detenciones de la CIA. Todas ellas hablaron bajo el anonimato.

Funcionarios de la Casa Blanca, el Departamento de Justicia, el Pentágono y la CIA fueron consultados sobre la transferencia de prisioneros. El vocero de la CIA George Little manifestó que “los llamados lugares negros (de detención) y los métodos para interrogar hábilmente a los prisioneros, usados según las normas del Departamento de Justicia, quedaron en el pasado”.

Antes del amanecer del 24 de septiembre del 2003, un Boeing 737 blanco y sin letreros de identificación aterrizó en Guantánamo. En éste viajaban cuatro miembros de Al Qaeda, algunos de los más importantes capturados hasta ahora por la CIA: Abu Zubaydah, Abd al-Nashiri, Ramzi Binalshibh y Mustafa al-Hawsawi. Binalshibh y al-Hawsawi colaboraron en la planificación de los ataques del 11 de septiembre. Al-Nashiri tramó el ataque del 2000 contra el destructor USS Cole. Zubaydah facilitaba los desplazamientos de Al Qaeda.

Los confesos terroristas soportaron algunas de las técnicas de interrogación más duras de Estados Unidos.

Para fines del tercer trimestre del 2003, la CIA estimó que todos ellos revelaron sus mayores secretos. La agencia necesitaba un lugar para detenerlos, aunque sin necesidad de prolongados interrogatorios. Guantánamo parecía un buen lugar.

Bush seleccionó las primeras seis personas que encararían en ese reclusorio tribunales militares y un tribunal federal de apelaciones falló por unanimidad que los detenidos no tenían derecho a recurrir a los tribunales estadounidenses para protestar por su detención. Y la CIA acababa de construir una nueva instalación, que llamaría Strawberry Fields, separada del reclusorio principal de Guantánamo.

Mientras tanto, la agencia que supervisaba la red de prisiones estaba en crisis. Una cárcel en Tailandia llamada Ojo de Gato cerró en diciembre del 2002, y en el cuarto trimestre del 2003 la CIA se disponía a clausurar su instalación en Polonia para abrir otra nueva en Rumania. Los activistas de los derechos humanos y periodistas comenzaron a formular preguntas. La CIA necesitaba volver a distribuir a sus prisioneros.

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