Carolina Álvarez es la novia hípica de la Asociación de Caballistas de Juigalpa. La pasión por los caballos fue heredada de su padre, quien le obsequió a Consentida a la edad de 14 años. Esa yegua blanca de raza iberoamericana ha sido su compañera por casi cinco años, en los diferentes desfiles hípicos del país. Aunque Álvarez reside en la capital terminando su carrera universitaria, no pierde contacto con sus raíces norteñas. “Ser la acompañante de todos los caballistas de mi región me emociona, es un sueño más que pude cumplir en mi vida”, expresó Álvarez.
LA PRENSA/U. MOLINA