Padilla en evolución

Así como el beisbol evoluciona, así también se modernizan los métodos que utiliza para la evaluación de desempeños. Ganar el juego sigue siendo una estadística poderosa y llamativa, pero existe una serie de comprobaciones colaterales que permiten valoraciones más objetivas que el resultado del partido, muchas veces circunstancial.

ZONA DE STRIKES

Así como el beisbol evoluciona, así también se modernizan los métodos que utiliza para la evaluación de desempeños. Ganar el juego sigue siendo una estadística poderosa y llamativa, pero existe una serie de comprobaciones colaterales que permiten valoraciones más objetivas que el resultado del partido, muchas veces circunstancial.

Un pitcher puede lanzar en gran forma, pero si su equipo no lo respalda, se ve impedido de la victoria. Entonces surge el concepto de apertura de calidad, que ofrece una nueva perspectiva para la evaluación. Los buenos lanzadores son aquellos que ganan partidos, pero también lo son los que dan a su equipo la oportunidad de ganar.

Entre el 11 de julio y el 4 de agosto, casi un mes, Vicente Padilla sólo ganó un partido. ¿Eso quiere decir que lanzó mal? Claro que no. De otro modo, no lo considerarían ahorita el mejor abridor del equipo. Pero en ese trayecto el nica hizo seis aperturas, cinco de calidad (lanzó al menos 6 entradas y permitió tres o menos carreras limpias).

Durante ese lapso, es decir, del Juego de Estrellas hacia acá, Vicente tiene marca de 1-1, nada llamativa, pero su efectividad de 1.04 es sensacional. Sólo permite tres carreras limpias en 26 entradas, es decir, una anotación cada 8.6 episodios. Además sólo le conectan 13 hits, a un ritmo de un cañonazo cada dos entradas.

¿Qué más se le puede pedir? En esos 26 episodios, concede nueve bases y propina 21 ponches, lo que significa que, por cada base que otorga, asesta dos ponches. Eso es un radio (K/BB) fenomenal. Y si se revisa el WHIP, entonces vamos a comprender todavía con más claridad el dominio que ha conseguido el chinandegano.

WHIP es el average que resulta de hits más boletos por inning lanzados. Los buenos pítcheres andan por el 1.00 y 1.20. Padilla anda en 0.97. Es decir, Vicente permite menos de un hombre en base por entrada. Veamos un ejemplo, Adam Wainwright, de San Luis, tiene marca de 15-6 y 2.19. Su WHIP es 1.02. Delante de Padilla sólo está Cliff Lee (9-5 y 2.15), con 0.92.

La clave de tanto dominio es el control. De acuerdo a Fangraph.com, Padilla tira el 67 por ciento de sus envíos en strikes. Y eso incluye recta poderosa (95 MPH) y burbuja (53 MPH).

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