Por René Cárdenas
El borinqueño Ángel Sánchez es algo así como el pelotero que vino de ninguna parte, sin bombos ni platillos. ¿Quién es? y ¿de dónde vino?, se pregunta uno. ¿Qué ha hecho? y ¿qué posición juega?, se pregunta otro.
De súbito, el joven pelotero baja al terreno del Parque Minute Maid y comienza a chocar la bola al son de .317 y, el dirigente Brad Mills, lo mantiene en la alineación para que juegue en el campo corto. Los Astros en los primeros seis meses de juego sufrieron todos los malestares físicos imaginables y tuvieron que hacerse de tripas corazón para parchar el equipo y continuar en la marcha de la segunda etapa y, Sánchez, es uno de esos parches.
No queda más remedio que esperar un poco de tiempo para averiguar si este parche es un buen remedio o no, o para decirlo en el argot beisbolista, si es un pelotero de todos los días. Esto último es muy importante en la pelota, pues hay jugadores que impresionan en un par de partidos y se desarman después; hay otros que se toman unos cuantos juegos para comenzar a enseñar las uñas. Son contados con los dedos de las manos aquellos que arrancan tórridamente y continúan con el mismo ritmo. A estos últimos se les llama fenómenos, como diría el narrador de los Marlins, Felo Ramírez…
Ahora, ¿en qué categoría está Sánchez? Ese es el meollo del asunto. Por el momento viene recomendado por otros expertos. Esto es así, porque Ángel no es producto del sistema de menores de los Astros, pero desde que entró a la organización, ha probado ser un ligamayorista dispuesto y servible.
Sánchez llamó la atención de los Astros en 2009 cuando con el equipo triple A de Las Vegas, bateó .305, producto de 137 imparables en 449 turnos al bate, entre ellos 39 extra bases.
Entremos, pues, a una escena retrospectiva con respecto a este recién adquirido jugador de pelota.
Hace 26 años nació en Humacao, Puerto Rico. Tira y batea a la derecha; mide 6 pies y una pulgada; pesa 190 libras y, en el invierno, reside en Las Piedras, siempre en la misma isla borinqueña. Recuerde, en Las Piedras, no en Río Piedras. Los Astros lo adquirieron de los Patirrojos de Boston el primero de julio de este año a cambio del receptor Kevin Cash y lo firmaron por el resto de la temporada 2010. A vuelo de pájaro, eso es Sánchez.
Ángel debe a su señor padre el hecho de ser beisbolista profesional. Fue quien le inculcó el interés por la pelota. Y a la edad de 17 años fue seleccionado en la ronda No. 11 del reclutamiento. Johnny Ramos fue el busca talento que lo firmó en Puerto Rico para los Reales de Kansas City, precisamente en Las Piedras en 2001.
Luego de un tedioso aprendizaje y una espera de seis años en las menores, Sánchez, recibió del equipo de los Reales el llamado más importante de su vida: «Fue de lo más bonito, porque ocurrió precisamente el día de mi cumpleaños», dijo seriamente. «Me subieron el 29 de septiembre. No estuve mucho tiempo con ellos, pero disfruté lo indecible hasta el último minuto de mi estadía con el equipo grande. En términos generales, la pasé bien gracias a Dios».
Sabemos que Sánchez arribó a las Grandes Ligas en 2006, pero no jugó ni siquiera un partido en la campaña de 2007. Fue víctima de un gaje del oficio de jugar beisbol. Hizo un tiro y sintió un agudo y horrible dolor en el codo derecho, esto resultó en un desgarre en un ligamento que lo envió al quirófano para una cirugía tipo Tommy John.
El procedimiento básico de esta operación es el reemplazo del ligamento lesionado con un tendón tomado de otra parte del cuerpo… del otro brazo o del tendón de la corva que son fuentes comunes. El tendón tiene que cambiar su comportamiento y funcionar como ligamento. La recuperación suele tomar un año. No todos los jugadores quedan bien, pero Sánchez, tuvo suerte y el brazo está en magníficas condiciones.
Cuando un jugador sufre algo así, lo primero que piensa es que llegó el final de su carrera: «La verdad es que se te vienen muchas cosas a la mente», explicó Ángel. «Durante la recuperación se siente incómodo ver a tus compañeros en acción y uno sin poder ayudar. Yo pensé muchas cosas malas y algunas buenas. Para mí fue bastante difícil. Gracias a Dios quedé bien del brazo, lo tengo fuerte y puedo jugar todos los días». El recuerdo es una cicatriz de unas 8 pulgadas debajo del codo.
Sánchez se ha mantenido jugando beisbol invernal en Puerto Rico con la excepción del año de la cirugía y espera seguirlo haciendo. Todo lo que hace en esa pelota es siempre supervisado por médicos. Este año, lo hará vistiendo el uniforme de los Indios de Mayagüez con quienes bateó .318 la temporada anterior. En el pasado militó con los Cangrejeros de Santurce.
«Pasaron muchas cosas por mi mente cuando recibí la notificación que sería canjeado a los Astros de Houston», comentó Sánchez refiriéndose a los últimos acontecimientos. «Yo no sabía nada, pero al fin llegué aquí y me trataron de lo más bien, pues no imaginé que iba sentirme tan cómodo. El tratamiento ha sido inigualable y esto me permitió integrar el equipo sin necesidad de muchos ajustes». Cuando desde el primer día un pelotero se siente confortable en la casa club, baja al terreno con confianza en sí mismo sin sentirse cohibido. Esto le permite jugar con toda soltura y desplegar toda su habilidad en buen rendimiento.
Cuando Sánchez fue obtenido por los Astros, fue llevado directamente al equipo grande sin pasar ni siquiera un minuto por el sistema de menores y, tan pronto como arribó, fue insertado en la alineación para entrar en combate. Nunca le anticiparon qué posición jugaría. «No me dijeron una palabra. Llegué al equipo listo para jugar en cualquier parte», dijo Ángel con una sonrisa apenas perceptible.
La primera persona que le obsequió con un buen recibimiento en el Parque Minute Maid fue Chris Johnson a quien conoció cuando éste jugó en Puerto Rico con los Indios de Mayagüez. También conocía a Jeff Keppinger y otros que le dieron la bienvenida a su nuevo parque.
Volviendo a la importancia de ser jugador de todos los días, Sánchez comentó: «Yo creo tener la habilidad de poder jugar todos los días, pues para esto mismo he trabajado bastante. Mi vehemencia no terminará hasta que logre dominar esta situación, especialmente en el campo corto».
«Creo que Ángel tiene la capacidad para ser jugador de todos los días, especialmente porque sus instintos y por la chispa que tiene para jugar el campo corto que se necesita para jugar al nivel de Ligas Mayores», dijo Al Pedrique, asistente de Mills. «Es un pelotero que mentalmente siempre está en el juego; se anticipa a las situaciones y hasta ahora ha demostrado estar siempre en la posición correcta cuando los jardineros se disponen a tirar la pelota al cuadro. Es bueno para iniciar la doble matanza, cuenta con manos rápidas y es muy preciso en sus tiros porque el brazo le ha mejorado bastante. Con la agilidad que tiene para cubrir terreno, está hecho a la media para jugar esa posición».
El torpedero tiene que ser dueño de muchos atributos porque es el mariscal de la batalla y de él depende que el lanzador sea defendido en toda instancia: «Además de dominar la defensiva, Sánchez tiene mucha disciplina a la hora de batear, recibe muchos lanzamientos, obliga el conteo de 3 y1 y 3 y 2. Siempre pone la pelota en juego, especialmente al jardín derecho porque es muy ágil con su bate y toca la bola como se debe. No creo que es un bateador de jonrones, pero logrará extra bases de menor cuantía. También tiene la habilidad de ser un buen segundo bate en Grandes Ligas».
Uno de los atributos principales de Sánchez es que no tiene preferencia alguna para batear contra derechos o contra zurdos. En otras palabras, puede repartir palo siempre que la pelota venga por el plato. Hay jugadores que tienen grandes deficiencias en este respecto. Tanto así, que el tipo de brazo de un lanzador determina que juegue o no.
Correr con velocidad es muy importante para los jugadores de beisbol, particularmente la rapidez cuando se corre entre bases.
Ángel se siente que es un torpedero innato. Si él tuviera que decidir al respecto, jugaría la posición de campo corto por el resto de su vida. Y en lo que a correr las bases concierne, noté cierta lentitud en su corrida del plato a la primera base y entonces conversamos sobre el tema: «Precisamente estamos trabajando en eso. He hecho 4.2 y 4.4. Claro, todo depende de cómo arranque del plato», explicó Sánchez. «Creo que estoy mejorando y actualmente trabajo con el entrenador de los Astros en agilidad y creo que progresamos un poco».
Se considera que para ligamayoristas, 4.2 segundos es velocidad arriba de promedio para bateadores derechos, 4.3 es promedio y 4.4 es menos del promedio. Los bateadores que tienen un giro prolongado del bate, toman más tiempo, también la condición del terreno tiene que influenciar mucho.
Sánchez, desde que arribó al equipo impuso su modus vivendi: sacar el bate con velocidad, chocar la pelota y embasarse. Cuando le dije que probablemente está viendo bien la pelota, se echó una sonora carcajada: «Pues debo estar viéndola muy bien», dijo. «Gracias a Dios me ha ido como esperaba. He metido mano, he tenido buenos juegos y espero siga así». Después de los primeros juegos, las canilleras desaparecieron, las mariposas en el estómago también y ahora todo lo tiene bajo control.
Lo que más impresionó a Sánchez desde su arribo, fue la confianza que el dirigente Brad Mills depositó en él al insertarlo en el orden de bateo para jugar diariamente. Al momento de escribir esta nota, no ha dejado de jugar y el trato que le brindan no tiene igual. «Después de todo ese buen trato, yo despierto por las mañanitas y pienso lo que haré durante el siguiente juego, pero no hay más remedio que tomar las cosas día a día y tal como vienen», enfatizó Ángel.
Los Astros están contentos con Sánchez porque absorbe muy bien las instrucciones. «Ángel es inteligente porque después que le explicamos algo, no tarda en poner en práctica lo aprendido», terminó diciendo Pedrique.
Además de comprender todo lo que le dicen sus instructores, Sánchez, siempre está dispuesto a escuchar y trabajar y, eso, es muy importante en este nivel, sobre todo con los peloteros jóvenes.
René Cárdenas cubre a los Astros para LA PRENSA de Nicaragua. Escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. En radio fue narrador de los Dodgers, Astros y Texas Rangers. También fue narrador de TV de los Astros. Edita y mantiene su página de beisbol www.laestufacaliente.com.