MOSCÚ/AFP
Los bomberos rusos seguían luchando ayer contra los incendios forestales que cubrían cientos de miles de hectáreas y se extendían al extremo oriente del país.
Los incendios forestales que afectan desde hace cuatro días a Rusia, que vive una canícula sin precedentes, dejaron unos 33 muertos, según las autoridades, y devastaron pueblos enteros. Miles de personas perdieron su vivienda.
En momentos en que la situación era calificada de “difícil” en Rusia central (1,500 kilómetros al este de Moscú) por el ministerio de Situaciones de Emergencia, los servicios forestales anunciaron la extensión de los incendios al poco poblado extremo oriente del país, en donde 100,000 hectáreas de taiga estaban en llamas ayer.
La superficie de los incendios forestales se triplicó en 24 horas en esta región, al pasar de 31,000 a 99,000 hectáreas, afirmaron estos servicios.
La mayor parte de estos incendios (76,000 hectáreas) tiene lugar en la península de Kamchatka, en el extremo noreste del país.
La taiga es una selva propia del norte de Rusia y Siberia, de subsuelo helado y formada en su mayor parte de coníferas.
En las regiones de Rusia occidental y central, que ya estaban afectadas por los incendios, los bomberos intentaban evitar la propagación del fuego.
El ministerio ruso de Situaciones de Emergencia había anunciado el sábado que cerca de 240,000 hombres y 25,000 vehículos, incluidos 226 aviones y helicópteros, habían sido movilizados para luchar contra los incendios forestales en Rusia.
Según esta fuente, la mitad de los 770 focos activos ayer en la mañana surgieron en las últimas 24 horas y más de medio millón de hectáreas fueron destruidas por el fuego desde comienzos del verano boreal.
En la región de Nijni Novgorod, “el fuego viene del suelo y se sube a los árboles en cuanto empieza a haber viento”, indicó un vocero del ministerio a la agencia Ria Novosti. “Resulta difícil acceder a los bosques, en los que también hay pantanos, lo que complica mucho el paso de los vehículos“, agregó el vocero.
CATÁSTROFE
“Es una verdadera catástrofe natural que sólo pasa cada 30 ó 40 años“, había considerado el sábado el presidente ruso Dimitri Medvedev.
El primer ministro Vladimir Putin, que viajó el viernes a un pueblo de la región de Nijni Novgorod, prometió 200,000 rublos, equivalentes a unos 6,600 dólares, de ayuda de emergencia para cada familia sin techo, y más de tres millones de rublos (99,000 dólares) por la reconstrucción de cada casa.
Los servicios meteorológicos pronosticaban, para los próximos días, el mantenimiento de la sequía y de temperaturas caniculares, posiblemente superiores a los 40 grados Celsius en algunas regiones.
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