Panamericano éxito rotundo

El comité que organizó el Torneo Panamericano de Beisbol Juvenil que recién ha concluido en nuestro país, probó muchas cosas, pero sobre todo, demostró que no se necesitan cualidades especiales para tener éxito en una empresa, sino más bien, disposición, método y organización.

El comité que organizó el Torneo Panamericano de Beisbol Juvenil que recién ha concluido en nuestro país, probó muchas cosas, pero sobre todo, demostró que no se necesitan cualidades especiales para tener éxito en una empresa, sino más bien, disposición, método y organización.

No fue un torneo perfecto, pero los encargados de evaluarlo, en este caso, los señores de la Confederación Panamericana de Beisbol, (Copabe), en su división de pequeñas ligas, se fueron satisfechos por el orden, la volu ntad y disposición que mostraron los organizadores a lo largo del torneo que acabó con triunfo de Venezuela.

Pero el gran ganador fue Nicaragua. En primer lugar, porque se regresó a este tipo de eventos, de los cuales el país se había ausentado por el desorden que imperaba en la dirigencia de este deporte y eso afectaba la obtención de recursos al no disponerse de credibilidad. Y segundo, un grupo de jóvenes echó a andar este proyecto y lo hicieron con todas las de la ley.

Este último aspecto es muy valioso porque muestra dos cosas: una, es que hubo apertura de parte de la gente de Feniba, es decir, se dejaron ayudar y no tuvieron temor en delegar funciones, y la otra, se desmitificó “la extrema dificultad” que implica organizar un evento de esta magnitud. Aquí se ha hecho avión hacer un torneo internacional y estos muchachos probaron que se puede y que no tiene ribetes de hazaña. Hubo muchas personas trabajando duro, desde Adolfo Marenco y Nemesio Porras de la Feniba, hasta otros directivos que también contribuyeron, pero especialmente resultó llamativo el aporte de Jorge Katín y Félix Cisneros, quienes dedicaron especial atención al evento y eso contribuyó al éxito. Claro, hubo mucha gente trabajando, pero ellos encabezaron comisiones y el trabajo fue muy bien articulado.

El punto es, que en la medida en que las federaciones del deporte nacional se abran y se dispogan a recibir ayuda, la van a obtener. Y hablo no sólo de la plata, sino de ideas, que es de donde más flaqueamos. Cuando entendamos que los puestos no son un feudo, sino un mecanismo facilitador para servir a los demás, seguro habrá más éxito en cualquiera ámbito en el que nos desempeñemos.

En el deporte, al igual que en la política, los puestos son utilizados para el figureo personal, y no para servir. Eso hace que haya mucho hermetismo y se cierran las puertas a la colaboración externa. Pero al menos en el Panamericano, la Feniba dio una buena señal.

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